La compañía de los malvados aumenta el dolor, pero la compañía de los justos quita la herrumbre de la mente.
El que quiera asociarse con Dios, que se asocie con Su Amado; y el que quiera oír la Palabra de Dios, que oiga las palabras de Sus escogidos.
No andes con los malvados ni te unas a ellos, porque la compañía de los malvados cambia la Luz de la Vida en fuego de remordimiento.
Si buscas alcanzar el Espíritu Santo, sé compañero de los nobles, pues los justos han bebido del Cáliz de la Inmortalidad que pasó por la mano del Copero de la Eternidad, y ellos vivifican e iluminan los corazones de los muertos como lo hace la verdadera mañana.
¡Oh, amigo! En el jardín del corazón, planta solo flores de amor. Valora la amistad de los justos; pero aparta tu mente y tus manos de la compañía de los malvados.