Mansant, el gran maestro de los días posteriores al Príncipe Planetario, guió a su comunidad en la veneración de «La Gran Luz» durante épocas de renovación cultural y espiritual, influyendo en las generaciones futuras. [1] Mansant fue uno de los 24 consejeros que señalaron a sus compañeros la veneración de «La Gran Luz». [2]