Donde estén vuestros tesoros, allí estará también vuestro corazón. [1] Guardad vuestros tesoros donde las bolsas no envejecen, porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. [2] La parábola del tesoro en el campo nos enseña que vale la pena sacrificarlo todo por el reino de los cielos. [3]