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La palabra escrita de Bahá’u’lláh posee mucha instrucción directa, transmitida muy bellamente, y con un tono siempre útil e inspirador.
Si lo desean, deambulemos un rato con él por «Los Siete Valles», siete estaciones, por así decirlo, en el Camino Divino. Encontraremos estas estaciones en un verdadero Jardín del Alma. Se describen en forma de respuestas a preguntas formuladas por un místico sufí, un musulmán llamado Sheik Abdur Rahman. Lo que extraemos de estas respuestas, o tablas, se obtendrá de la traducción de Ali Kuli Khan, publicada por la Sociedad Editorial Bahai en 1906. Observaremos que estas respuestas se describen además como «reveladas»; que, naturalmente, se presentan con una brillante y elaborada riqueza de imágenes orientales. Debemos dejar mucho de esto sin recoger, contentándonos con lo suficiente de la verdadera fineza de la obra para darnos una idea clara de la idea que la sustenta.
Comienza así
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“En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso.
Alabado sea Dios, quien hizo que la existencia surgiera de la no existencia, inscribió los misterios de la existencia en la tabla del Hombre y le enseñó la explicación de lo que desconoce… Te menciono santas y brillantes alusiones de las Estaciones de Gloria; para que te atraigan a la corte de la santidad, la cercanía y la belleza, y te conduzcan a un estado en el que no verás nada en la existencia excepto el semblante de Su Alteza tu Amado… Esa es la estación de la que ha cantado el ruiseñor de la unidad, a saber: “Y aparecerán en la tabla de tu corazón las huellas de los sutiles misterios de ‘teme a Dios y Dios te instruirá’”. Que esto me haga bien a mí, a ti, a quienquiera que ascienda al cielo del conocimiento, y a aquel cuyo corazón está fascinado por el céfiro de la seguridad que flota sobre el jardín de su corazón innato, desde el Sheba del Misericordioso.
_La paz sea con los que siguen la guía.”
Cabe destacar que "las etapas del viaje de los viajeros desde la morada terrenal hasta la Casa Divina han sido designadas como Siete; algunos han hablado de ellas como ‘Siete [ p. 54 ] Valles’… y han dicho: ‘Hasta que el viajero no emigre de sí mismo y complete estos viajes, no llegará al mar de la cercanía y la unión’.