[pág. vii]
El retraso en la publicación de este volumen requiere una breve explicación. Esperaba que el difunto Sr. Neil de Pembroke colaborara conmigo en el quinto volumen de la Traducción de Jātaka, como ya lo hizo en el Volumen III. Pero esto no sucedió, y su prematura muerte en 1901, generalmente reconocida como una grave pérdida para la causa del saber oriental, no menos que para la de la erudición clásica, me impuso la responsabilidad de emprender todo el volumen sin su eficiente ayuda y crítica. El querido Maestro de nuestro “Gremio de Traductores”, el difunto Profesor Cowell, me ayudó en mi tarea mientras su avanzada edad y sus enfermedades le permitieron continuar con sus incansables esfuerzos por el avance de los estudios orientales, pero no pudo dedicar a la obra la minuciosa y cuidadosa revisión que tan generosamente había prodigado en los cuatro volúmenes anteriores. Mis labores también se vieron algo prolongadas por la mayor parte de este volumen que debía ser versificada. Al traducir los gāthās, me he esforzado al máximo por transmitir el sentido exacto del pali, siempre que fuera compatible con las exigencias de una versión métrica. Si el resultado a veces le pareciera al lector algo flojo e inútil, podría alegar, como atenuante, que el original es a veces igualmente prosaico y trivial. Además, aunque siempre he considerado el Diccionario Pali de Childers una obra de extraordinario mérito para la época en que apareció, sin duda facilitaría enormemente la labor de los traductores del pali, [p. viii], si la gran cantidad de anotaciones críticas, ahora dispersas en las Publicaciones de la Sociedad de Textos Pali y otras revistas orientales, pudiera recopilarse e incorporarse en el nuevo Diccionario Pali que el profesor Rhys Davids nos ha prometido. Mientras tanto, tengo que agradecer a la Sra. Bode por su muy útil Índice de palabras en Pali discutidas en las traducciones que apareció en el P. T. Journal entre 1897 y 1901.
Solo me queda reconocer mi deuda de gratitud con el profesor Bendall por la amable ayuda que me ha brindado en las numerosas dificultades que le he planteado, y por la prontitud con la que ha puesto a mi disposición el caudal de su amplia bibliografía y su erudición crítica. El sexto y último volumen de la Traducción, que el profesor Cowell dejó inconcluso, está ahora en las competentes manos del Dr. Rouse y aparecerá a su debido tiempo, editado y completado por él.
H. T. FRANCIS.
COLEGIO GONVILLE Y CAIUS,
_25 de octubre de 1905.