El primer método de oración se centra en los Diez Mandamientos, los Siete Pecados Capitales, las Tres Potencias del Alma y los Cinco Sentidos Corporales. Este método de oración tiene como objetivo principal proporcionar forma, método y ejercicios para que el alma pueda prepararse y beneficiarse de ellos, y para que la oración sea aceptable, más que proporcionar una forma o manera de orar.
Primero, se hará el equivalente a la segunda adición de la SEGUNDA SEMANA; es decir, antes de comenzar la oración, se permitirá que el espíritu descanse un poco, sentado o caminando, como mejor le parezca, considerando adónde va y a qué. Esta misma adición se hará al comienzo de todos los métodos de oración.
Oración. Una oración preparatoria, como, por ejemplo, para pedir la gracia de Dios Nuestro Señor para que pueda reconocer en qué he fallado respecto a los Diez Mandamientos; y también para pedir gracia y ayuda para enmendarme en el futuro, pidiendo una perfecta comprensión de ellos, para observarlos mejor y para mayor gloria y alabanza de Su Divina Majestad.
Para el primer método de oración, conviene considerar y reflexionar sobre el Primer Mandamiento, cómo lo he cumplido y en qué he fallado, siguiendo la regla de emplear el tiempo rezando el Padrenuestro y el Avemaría tres veces; y si en este tiempo encuentro faltas, pedir perdón y rezar un Padrenuestro. Que este mismo método se siga con cada uno de los Diez Mandamientos.
Primera Nota. Cabe señalar que, al reflexionar sobre un Mandamiento en el que no se tiene la costumbre de pecar, no es necesario demorarse tanto, sino que, según se observe que se tropieza más o menos con ese Mandamiento, se debe dedicar más o menos tiempo a su consideración y examen. Lo mismo debe observarse con los Pecados Capitales.
Segunda Nota. Tras haber concluido la discusión ya mencionada sobre todos los Mandamientos, acusándome de ellos y pidiendo gracia y ayuda para enmendarme en el futuro, debo concluir con un Coloquio a Dios nuestro Señor, según el tema tratado.
Acerca de los Siete Pecados Capitales, después de la Adición, hágase la Oración Preparatoria del modo ya dicho, sólo con la diferencia que aquí se trata de los pecados que se han de evitar, y antes de los Mandamientos que se han de guardar; y asimismo guárdese el orden y regla ya dichos, y el Coloquio.
Para conocer mejor las faltas que se cometen en los Pecados Capitales, mírense sus contrarios; y así, para evitarlos mejor, propóngase la persona y procure con santos ejercicios adquirir y conservar las siete virtudes contrarias a ellos.
Camino. En las tres potencias del alma, manténgase el mismo orden y regla que en los Mandamientos, haciendo su Adición, Oración Preparatoria y Coloquio.
Camino. En cuanto a los cinco sentidos corporales, siempre se mantendrá el mismo orden, pero cambiando su materia.
Nota. Quien quiera imitar a Cristo nuestro Señor en el uso de sus sentidos, que en la Oración Preparatoria se encomiende a Su Divina Majestad y, tras considerar cada sentido, rece un Avemaría o un Padrenuestro.
Y quien quiera imitar a Nuestra Señora en el uso de los sentidos, en la oración preparatoria se encomiende a Ella, para que le alcance gracia de su Hijo y Señor para ello; y después de considerar cada sentido, diga un AVE MARÍA.
Es contemplando el significado de cada palabra de la Oración.
Adición. La misma adición que había en el primer método de oración estará en este segundo.
Oración. La oración preparatoria se realizará según la persona a quien se dirija.
Segundo Método de Oración. El segundo método de oración consiste en que la persona, arrodillada o sentada, según su mayor disposición y la mayor devoción que le acompañe, con los ojos cerrados o fijos en un punto, sin distraerse, diga «Padre», y reflexione sobre esta palabra mientras encuentre significado, comparación, placer y consuelo en las reflexiones relativas a ella. Y haga lo mismo con cada palabra del Padrenuestro o de cualquier otra oración que desee recitar de esta manera.
Primera Regla. La primera regla es que rezará durante una hora entera el Padrenuestro, como ya se mencionó. Al terminar, rezará un Ave María, Credo, Alma de Cristo y Salve, Reina, vocalmente o mentalmente, según la costumbre.
Segunda Regla. La Segunda Regla es que, si quien contempla el Padrenuestro encuentra en una o dos palabras algo que le inspire reflexión, placer y consuelo, no se preocupe de continuar, aunque la hora termine con lo que encuentre. Al terminar la hora, rezará el resto del Padrenuestro de la manera habitual.
Tercera Regla. La tercera es que si en una o dos palabras del Padrenuestro uno se ha demorado una hora entera, cuando quiera volver otro día a la oración, que diga la palabra mencionada, o las dos, según su costumbre; y en la palabra que sigue inmediatamente, que comience a contemplar, según lo dicho en la segunda Regla.
Primera Nota. Cabe señalar que, una vez finalizado el Padrenuestro, en uno o varios días, se debe hacer lo mismo con el Avemaría y luego con las demás oraciones, para que durante algún tiempo uno se ejercite en una de ellas.
Segunda Nota. La segunda nota es que, terminada la oración, dirigiéndose brevemente a la persona a quien se ha dirigido, pida las virtudes o gracias que considere más necesarias.
Será por ritmo.
Adición. La adición será la misma que en el primer y segundo método de oración.
Oración. La oración preparatoria será como en el segundo método de oración.
Tercer método de oración. El tercer método de oración consiste en que, con cada inspiración o expiración, se ore mentalmente, diciendo una palabra del Padrenuestro o de otra oración que se esté recitando. De modo que solo se diga una palabra entre cada inspiración, y mientras transcurra el tiempo entre una inspiración y otra, se preste atención principalmente al significado de dicha palabra, a la persona a quien se la recita, a su propia bajeza o a la diferencia entre tan alta y tan baja. Y con la misma forma y regla se procederá con las demás palabras del Padrenuestro; y las demás oraciones, es decir, el Ave María, el Alma de Cristo, el Credo y el Ave Reina, las rezará como de costumbre.
Primera Regla. La Primera Regla es que, el otro día o a otra hora que desee rezar, rece el Ave María con ritmo y las demás oraciones como acostumbra; y así sucesivamente, repasando las demás.
Segunda Regla. La segunda es que quien desee profundizar en la oración rítmica, puede recitar todas las oraciones mencionadas o parte de ellas, manteniendo el mismo orden de la respiración rítmica, como se ha explicado.