Sobre la condición inestable y cambiante de los asuntos humanos.
Página 326. C. A decir verdad, el hombre carece de poder real en nada, nunca se asienta firmemente en nada. No me refiero solo a las cosas comunes, sino ni siquiera a las que le conciernen; ni a la salud, ni al buen estado de los sentidos, ni a la solidez de las demás partes de su cuerpo, ni a su voz, ni a su presencia de ánimo; pues en cuanto a la riqueza, la gloria, los amigos, el poder o todas las demás cosas que dependen de la fortuna, ¿quién ignora lo inestables que son? Así que, necesariamente, debemos confesar que el poder supremo sobre todo pertenece a un solo ser, el verdadero Señor de todo lo existente.
Sobre los hombres impíos, pecadores, etc.
Página 341. D. Si deseas ser gobernado por Dios como tu rey, ten cuidado de no pecar; pero si cometes pecado, ¿cómo podrás estar bajo el gobierno de Dios como tu rey?
De aquellas personas que han renunciado a tal o cual línea de conducta, y luego se han vuelto
De nuevo, han adoptado la misma línea a la que habían renunciado.
Página 343. D. Algunos hombres, al progresar, han regresado a la virtud antes de llegar al fin, habiendo destruido el antiguo principio de la oligarquía el principio de la aristocracia recientemente engendrado en el alma, la cual, habiendo estado quieta por un corto tiempo, ha resurgido posteriormente con mayor poder que antes.
Página 343. D. Cuando un hombre se establece correctamente en una vida virtuosa, con meditación, práctica y buen gobierno, y habiendo sido conocido por todos los hombres como un hombre piadoso y que teme a Dios, cae en pecado, que es una gran caída, porque ha ascendido a la altura del cielo y ha caído al abismo del infierno.
Acerca de la resurrección y el juicio.
Página 349. A. No es posible para Dios que un hombre malvado pierda su buena recompensa por una sola cosa buena que haya hecho entre un gran número de malas acciones; ni, por otro lado, que un hombre bueno escape al castigo y no lo sufra, si entre muchas buenas acciones ha obrado mal en algo, pues es infaliblemente cierto que Dios distribuye todo según un peso y una balanza justos.
Página 349. B. La mente es el testigo para cada individuo de las cosas que ha planeado en secreto, y la conciencia es un juez incorruptible y el más infalible de todos los jueces.
Sobre los que son gobernados.
Página 359. A. Quien ha aprendido a someterse a ser gobernado, inmediatamente aprende a gobernar a otros; porque incluso si un hombre estuviera investido del poder supremo sobre toda la tierra y todo el mar, no sería un verdadero gobernante a menos que también hubiera aprendido y se le hubiera enseñado previamente a someterse al gobierno de otros.
Sobre la anarquía.
Página 359. D. ¡Ay, cuántos y grandes males produce la anarquía! Hambre, guerra, devastación de tierras, privación de dinero, raptos, temor a la esclavitud y muerte.
Sobre el hombre necio e insensato, etc.
Página 362. E. Ningún malvado es rico, ni siquiera aunque poseyera todas las minas del mundo; pero todos los necios son pobres. Todo necio se encuentra en apuros, oprimido por la codicia, la ambición, el amor al placer y cosas por el estilo, que impiden que la mente se sienta tranquila ni disfrute de un espacio amplio.
Página 363. A. No hay mayor mal para el hombre que la necedad y el verse privado del uso adecuado de sus facultades de razonamiento y de su intelecto.
Página 363. A. La ignorancia es la causa de la enfermedad y la destrucción.
Sobre el engaño que afecta a la gestión de un hogar.
Página 367. D. No toda estratagema es censurable, pues los guardianes de la noche parecen obrar correctamente cuando acechan a los ladrones, y los generales cuando forman emboscadas contra el enemigo, al que no pueden atrapar sin una estratagema; y el mismo principio se aplica a las llamadas maniobras y a los artificios practicados en las luchas, pues en tales casos el engaño se considera honorable.
Sobre cosas imposibles.
Página 370. B. Es tan imposible que el amor al mundo pueda coexistir con el amor a Dios, como que la luz y las tinieblas coexistan al mismo tiempo entre sí.
Acerca de los hombres santos.
Página 372. E. La naturaleza feliz es aquella que se regocija en toda ocasión, y que no está descontenta con nada de lo que existe en el mundo, sino que se complace con todo lo que sucede, por ser bueno, bello y conveniente.
Sobre el ocio y la tranquilidad.
Página 376. A. El hombre sabio se esfuerza por conseguir tranquilidad y ocio, y períodos de descanso del trabajo, para poder dedicarse pacíficamente a las meditaciones sobre los asuntos divinos.
Acerca de la maledicencia.
Página 369. D. Los oradores soeces y los acusadores casuales, que tratan de hacer alarde de su arte con palabras vanas, siendo lentos para aprender lo que es bueno, son muy rápidos y dispuestos a aprender lo que es de carácter opuesto.
Acerca del abogado.
Pág. 397. D. Todo lo que no se hace con razón es deshonroso, así como lo que se hace con razón es bello.
Sobre los ancianos.
Página 404. C. La vejez es un puerto tranquilo.
Página 404. C. La vejez es el momento en que el vigor del cuerpo ha pasado; el período en que las pasiones pueden controlarse.
Acerca de los gimnasios.
Página 405. D. La práctica continua consolida el conocimiento, así como la falta de práctica engendra ignorancia. Y, además, la práctica en cualquier materia aumenta la experiencia.
Página 405. D. El estudio es la nodriza del conocimiento.
Sobre la calumnia.
Página 436. D. Los calumniadores y los hombres descartados de la gracia divina, que están afligidos con la misma mala disposición de calumnia que él, son en todos los aspectos odiados y detestados por Dios, y alejados de toda felicidad.
Página 436. D. ¿Qué puede ser peor que la calumnia? Pues seduce los oídos y confunde las mentes de quienes la escuchan, y los vuelve brutales y siempre al acecho del mal, como hombres que se dedican a la caza; pero quienes están bien controlados por la razón prudente, odian al hombre que profiere calumnias más que a aquel contra quien se profieren, reprendiendo y procurando frenar todo deseo de culpar a otros hasta que se pruebe con evidencia o se demuestre con pruebas irrefutables.
Sobre la justicia y la virtud.
Página 438. D. Si alguno abraza todas las virtudes con seriedad y sobriedad, es un rey, aunque ocupe una posición privada.
Sobre los pecados voluntarios e involuntarios.
Página 526. B. Así como pecar intencionalmente es injusto, pecar involuntariamente y por ignorancia no es inmediatamente justificable, sino tal vez sea algo intermedio, es decir, entre la justicia y la injusticia, y es de lo que algunas personas llaman un carácter indiferente, porque ningún pecado puede ser un acto de justicia.
Sobre la iniciación en los misterios divinos.
Página 533. C. No es lícito hablar de los sagrados misterios a los no iniciados.
Sobre el mar.
Página 551. D. Es propio maravillarse del mar, por medio del cual los países se recompensan entre sí por los bienes que reciben unos de otros, y por el cual reciben lo que necesitan y exportan lo que les sobra.
Sobre la igualdad.
Página 556. D. Dar cosas iguales a personas desiguales es una acción de la mayor injusticia.
Acerca de los médicos y la ciencia médica.
Un buen médico no estaría inclinado a aplicar todo tipo de medicina saludable de una vez y en el mismo día a un paciente, ya que sabría que con eso le haría más daño que bien, sino que mediría las oportunidades apropiadas y luego daría medicinas salvadoras de manera oportuna; y aplicaría diferentes remedios en diferentes momentos, y así lograría la restauración de la salud del paciente poco a poco.
Acerca de la oportunidad.
Página 563. C. Di lo que es correcto y en el momento correcto, y no oirás lo que no es correcto.
Página 563. C. Es bueno economizar tiempo.
Sobre misterios.
Página 576. D. Los charlatanes, divulgando lo que debe mantenerse enterrado en silencio, como si fuera una enfermedad de la lengua, vierten en los oídos de la gente cosas que no son dignas de ser escuchadas.
Sobre las personas que se encuentran en estado de pupilaje.
Página 613. D. Indagar y hacer preguntas es el más útil de los hábitos con vistas a adquirir instrucción.
Página 613. D. El que tiene hambre y sed de conocimiento, y está ansioso de aprender lo que no sabe, abandonando todos los demás objetos de cuidado, está ansioso de convertirse en un discípulo, y día y noche vigila las puertas de las casas de los sabios.
Página 613. D. Para cualquiera es un acto de sabiduría saber que es ignorante, así como es un acto de rectitud saber que ha obrado mal.
Acerca del reproche.
Página 630. C. Nunca reproches a nadie una desgracia, pues la naturaleza es imparcial y el futuro es incierto; no sea que si tú mismo cayeras en desgracias similares, te encontraras convicto y condenado por tu propia conciencia.
Sobre una constitución adecuada.
Página 657. C. Es ventajoso someterse a los superiores.
Sobre una constitución censurable.
Del quinto libro de los Ensayos sobre el Génesis.
Página 658. E. Una mirada desvergonzada, una cabeza alta, un movimiento continuo de los ojos, un andar pomposo y un hábito de sonrojarse por nada, por deshonroso que sea, son signos de un alma muy infame, que estampa sobre el cuerpo visible los oscuros temas de los reproches que se le atribuyen.
Sobre la familiaridad y la habituación.
Página 681. D. Un cambio de toda clase de circunstancias a la vez en dirección opuesta es muy duro, especialmente cuando los poderes existentes están establecidos por el largo tiempo que han durado.
Acerca de la corrección.
Página 683. D. Es útil estar advertido por las desgracias de los demás.
Página 683. D. El castigo muy a menudo advierte y corrige a quienes obran mal; pero si no lo hace con ellos, al menos corrige a los presentes, pues los castigos de otros mejoran a la mayoría de las personas, por temor a que sufran males similares.
Acerca de asociarse con hombres malvados.
Página 692. A. Las asociaciones con hombres malvados son perjudiciales, y muy a menudo el alma, contra su voluntad, recibe la impresión de la maldad insana de sus asociados.
Acerca de la sabiduría.
Página 693. E. Todo hombre sabio es amigo de Dios.
Sobre los hombres altivos.
Página 693. E. La vanidad, como dice el proverbio de los antiguos, es la erradicación de todo progreso, pues el hombre lleno de vanidad es incapaz de mejorar.
La vanidad es algo impuro por naturaleza.
Sobre cosas naturales.
Página 711. C. Así como es difícil inocular algo de manera contraria a la naturaleza e introducir en ella algo que no le pertenece, así también es difícil cambiar las cosas que son de tal o cual naturaleza de esa naturaleza y restringirlas, pues alguien ha dicho bien que todo es vano si la naturaleza se opone a ello.
Acerca del hombre.
De las preguntas que surgen en el Génesis.
Página 748. A. ¿Cuál es el significado de la expresión «Hasta que»[1] vuelvas al polvo del que fuiste tomado? Pues el hombre no fue formado solo del polvo, sino también del Espíritu divino; pero como no permaneció en una condición inmutable, descuidó el mandato divino y, eliminando de su mejor parte esa constitución que imitaba al cielo, se entregó por completo a la tierra; pues si hubiera sido amante de la virtud, que es inmortal, sin duda habría recibido el cielo como herencia; pero como lo que buscaba era el placer, por medio del cual se trae la muerte del alma a la humanidad, se apropió de la tierra.
Acerca de Adán.
De las preguntas que surgen en el Génesis.
Página 748. B. «Y Dios trajo todos los animales a Adán para que viera cómo los llamaría»;[2] pues Dios no duda, sino que, dado que ha dado mente al hombre, primogénito y la más excelente de sus criaturas, según la cual, dotado de conocimiento, es por naturaleza capaz de razonar, lo incita, como un instructor a su alumno, a desplegar sus poderes, y contempla la más excelente descendencia de su alma. Y, además, visiblemente, con el ejemplo de este hombre, da un esbozo de todo lo que es voluntario en nosotros, viendo con desaprobación a quienes afirman que todo sucede por necesidad, por la cual algunos hombres deben ser influenciados. Por ello, ordenó al hombre que se encargara de la regulación de estas cosas. Y esta es una tarea peculiarmente apropiada para el hombre, dotado de un altísimo grado de conocimiento y una prudencia excepcional, ya que dar nombres a los animales le conviene no solo por ser sabio, sino también por ser la primera criatura noble.
Porque convenía que él fuese el fundador del género humano, y también el rey de todo lo que nace de la tierra, y que tuviese esto como especial honor propio, que, siendo el primero que tuvo algún conocimiento de los animales, fuese también el primer inventor y pronunciador de sus nombres; pues hubiese sido absurdo que se quedasen sin nombre, y que posteriormente algún hombre más joven les diese nombres, para honor y gloria del mayor.
Español Y cuando Adán vio la figura de su esposa, como dice el profeta, y que había sido producida no por conexión alguna, ni de una mujer, como fueron producidos los seres humanos en tiempos posteriores, sino que ella era como una naturaleza en los límites entre estos dos tipos, como un injerto de un sarmiento de otra vid tomado e injertado en una segunda, por lo que dice: “Por esta causa el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos se convertirán en una sola carne”[3]; al decir esto usó una expresión muy suave, que al mismo tiempo era muy verdadera, queriendo decir que estarían unidos por la simpatía en sus penas y alegrías.
Del mismo libro, o bien del último libro de las Cuestiones que surgen en el Éxodo.
Ciertamente, el lugar divino es inaccesible y difícil de alcanzar, y ni siquiera al intelecto más puro le es dado ascender a tal altura que lo pueda tocar. Es imposible para la naturaleza humana contemplar el rostro del Dios vivo; pero la palabra «rostro» no se usa aquí en su sentido literal, sino que es una expresión metafórica, destinada a manifestar la forma más pura y simple del Dios vivo, ya que al hombre no se le reconoce más por nada que por su rostro, según sus peculiares cualidades y forma distintivas. Pues Dios no dice: «No soy visible en mi naturaleza». Pero, de hecho, ¿quién es más visible que aquel que es el Padre de todas las cosas visibles? Y siendo tal en cuanto a ser visto, no soy visto, dice él, por ningún mortal; y la razón de esto es la incapacidad del hombre creado para contemplarlo.
Y para no extenderme en argumentos de todo tipo, es inevitable que Dios primero haya sido creado (lo cual es imposible) para que alguien pueda comprenderlo. Pero si alguien muere en cuanto a esta vida mortal, pero aún vive, habiendo recibido a cambio una vida de inmortalidad, tal vez vea lo que nunca antes vio.
Todas las diferentes sectas filosóficas que han florecido en Grecia y en los países bárbaros, al investigar los secretos de la naturaleza, nunca han podido alcanzar una percepción clara ni siquiera de las circunstancias más triviales; y una prueba clara de esta afirmación puede encontrarse en los desacuerdos, disensiones y disputas de quienes, en cada secta, buscan establecer sus propias opiniones y derribar las de sus adversarios. Y las familias de quienes han competido por el predominio de esta o aquella secta han sido causa de guerras universales, cegando la mente humana con sus disputas contradictorias, que de otro modo habrían podido ver la verdad y luchando arduamente sobre qué doctrinas deben abandonarse y cuáles deben preservarse.
Ahora bien, quien desee formarse una concepción del más excelente de todos los seres, debe, en primer lugar, mantenerse firme en su mente, firmemente fijado en una sola opinión, sin variar ni desviarse en diferentes direcciones. Y, en segundo lugar, debe aferrarse a la naturaleza y a bases sólidas, y abandonar todo lo estéril y corruptible, pues si algo de carácter algo afeminado se acerca a él, se decepcionará de su objetivo y será incapaz, incluso ejerciendo la vista más aguda imaginable, de contemplar al Dios increado; de modo que quedará ciego antes de verlo, debido al brillo de sus rayos y al torrente de luz que emana de ellos. ¿No ves que el poder del fuego, en el caso de quienes se encuentran a cierta distancia, les proporciona luz, pero quema a quienes se acercan demasiado? Cuídate de no sufrir un daño como éste en tu mente, y de que un deseo extravagante de un objeto imposible te destruya.
Sobre los que son gobernados.
Del primer libro de las Preguntas del Génesis.
Página 749. E. Así como las columnas sostienen casas enteras, así también el poder de Dios sostiene al mundo entero y a la mejor y más amante de Dios sección de la raza humana.
Fuera de las preguntas en Génesis.
Página 750. C. Si alguien, ya sea en una casa, aldea, ciudad o nación, es amante de la sabiduría, es absolutamente inevitable que esa casa o ciudad sea mejor por su existencia en ella, pues un hombre virtuoso es un bien común para todos los hombres, otorgándoles ventajas que proceden de él mismo como de un tesoro preparado.
Sobre personas que llevan noticias y actúan como portadores intermediarios de respuestas.
De las preguntas que surgen en Éxodo.
Página 751. B. El influjo de los males agita y perturba el alma, envolviéndola en un vértigo que oscurece sus percepciones y la obliga a sufrir que ese poder de visión que por naturaleza era preeminente, pero que por el hábito se ha cegado, se oscurezca.
Página 751. B. No hay nada tan opuesto e incompatible con los santísimos poderes de Dios como la injusticia.
Acerca del pecador y del ofensor.
De las preguntas que surgen en el Génesis.
Página 751. C. No errar nunca en ningún punto es la mayor bendición; pero cuando uno ha errado, arrepentirse es lo más parecido, como un bien más joven, si se puede decir así, al lado de un anciano, porque hay algunas personas que se regocijan en las ofensas que han cometido como si hubieran hecho buenas acciones, aunque en realidad están afligidas por una enfermedad difícil de curar, o mejor dicho, incurable.
Sobre lo imposible que es escapar de Dios.
Del último libro de Preguntas que surgen en Éxodo.
Página 752. A. Él contiene todas las cosas, mientras que, sin embargo, él mismo no está contenido por nada; pues así como el lugar es lo que contiene los cuerpos y aquello a lo cual huyen en busca de refugio, así también la razón divina contiene el universo y es lo que lo ha completado.
Sobre la verdad y la evidencia fiel.
Del segundo libro de las Preguntas del Éxodo.
Página 754. C. Algunos legisladores han prohibido la práctica de prestar testimonio de oídas, con el argumento de que la verdad se establece por la vista, pero la falsedad por el oído.
Sobre la tranquilidad y la tranquilidad.
Del cuarto libro de las Preguntas del Génesis.
El hombre sabio desea paz y ocio, para poder tener tiempo para meditar en las cosas celestiales.
Del quinto libro.
Página 754. E. De este modo, el amante de la sabiduría nunca se une a ninguna persona imprudente, aunque esté estrechamente unido a ella por la sangre; ni consiente jamás vivir con un hombre malvado, estando separado de la multitud por sus facultades de razonamiento, por lo cual se dice que no es compañero de viaje, ni conciudadano, ni compañero de tales hombres.
Página 754. E. El hombre sabio es un peregrino y un colono que ha llegado como emigrante de una vida de confusión y desorden a otra adecuada para hombres pacíficos y felices.
Sobre la temerosa expulsión.
Del primer libro de las Preguntas del Génesis.
Página 772. B. Pero la esencia de los ángeles es espiritual, pero muy a menudo se les hace asemejar la apariencia de los hombres, transformándose ante cualquier emergencia que surja.
Del segundo libro de las mismas Cuestiones.
Página 772. B. Todos los poderes de Dios son alados, estando siempre ansiosos y esforzándose por alcanzar el camino superior que conduce al Padre.
Acerca de los herejes.
Del primer libro de las Preguntas del Éxodo.
Página 774. B. Todos aquellos que han tropezado, al no poder avanzar con pies erguidos, avanzan lentamente, fatigados durante mucho tiempo antes de llegar al final de su viaje; así también el alma se ve impedida de avanzar con éxito en el camino que conduce a la piedad si previamente ha caído en alguno de los caminos secundarios de la maldad, pues son grandes obstáculos para ella y causas de su tropiezo, por medio de los cuales la mente, al quedar coja, avanza demasiado despacio en el camino, según la naturaleza; y este camino, según la naturaleza, es el que termina en el Padre del universo.
Del mismo libro.
Las investigaciones contenciosas que los hombres emprenden acerca de las virtudes de Dios, mejoran el intelecto y lo entrenan en trabajos muy agradables, que también son muy beneficiosos para él, y especialmente cuando los hombres no se disfrazan (como lo hacen los de hoy día) bajo una falsa denominación y luchan por las doctrinas solo en apariencia, sino que, con un corazón honesto y verdadero, buscan la verdad en conexión con el conocimiento.
Del segundo libro del mismo tratado.
… no estando más ansiosos de mostrar melodía y armonía en sus voces que en sus mentes; la elocuencia del sabio no muestra su belleza sólo en palabras, sino en los asuntos que prueba con sus palabras.
Del último libro de las Preguntas del Éxodo.
Los hombres que se dedican al estudio de las Sagradas Escrituras no deben cavilar ni discutir sobre las sílabas, sino que deben considerar primero el espíritu y el significado de los sustantivos y verbos utilizados, y las ocasiones y las maneras en que se utiliza cada expresión; porque a menudo sucede que las mismas expresiones se aplican a cosas diferentes en momentos diferentes; y, por el contrario, expresiones opuestas se aplican en momentos diferentes a la misma cosa con perfecta consistencia.
De las preguntas del Génesis.
Absurdamente actúan aquellos que juzgan el todo a partir de una parte, en lugar de, por el contrario, formarse una opinión de una parte a partir del conocimiento del todo; porque ésta es la manera más apropiada de formarse una opinión sobre cualquier cosa, ya sea un cuerpo o una doctrina; por lo tanto, el código divino de leyes es, en cierto modo, una criatura unida, que uno debe considerar en todas sus partes y miembros a la vez con todos los ojos, y uno debe contemplar el significado y el sentido de toda la Escritura con exactitud y claridad, sin perturbar su armonía ni separar su unidad; porque las partes tendrán una apariencia y un carácter muy diferentes si una vez se ven privadas de su unión.
Del cuarto libro del mismo tratado.
Hágase, pues, una ley contra todos aquellos que profesan mirar lo que es venerable y divino, con cualquier otro espíritu que no sea el respetuoso y santo, infligiendo castigo a su ceguera.
Del segundo libro de las Preguntas del Éxodo.
Página 775. No hay nada más agradable ni más digno de respeto que servir a Dios, cuyo poder es superior al del más poderoso soberano; y me parece que los reyes más grandes también han sido sumos sacerdotes, mostrando con sus acciones que es correcto que quienes son amos de otros hombres sirvan, no obstante, como siervos de Dios.
Sobre un rey que no era muy respetado.
Del primer libro de las Preguntas del Génesis.
Página 775. E. Ningún necio es rey, aunque esté investido de poder supremo por mar y tierra. Solo es rey quien es virtuoso y amante de Dios, aunque carezca de los recursos y las rentas que fortalecen a los reyes en general. Así como un timón, un conjunto de medicinas, una flauta o un arpa son superfluos para quien no domina el arte de la navegación, la medicina o la música, porque no puede emplear ninguno de ellos para su propósito, mientras que se puede decir que son excelentes y muy adecuados para un piloto, un médico o un músico. Así también, dado que la realeza es un arte, y el mejor de los artes, debemos considerar a quien no sabe ejercerla como un particular, y al que sí la sabe ejercer, como el único rey.
Sobre el hombre estable e inestable.
De las preguntas del Génesis.
Página 776. E. Debido a la inestabilidad de las circunstancias externas, el hombre necesariamente tiene la capacidad de cambiar. Por eso, a menudo, después de haber elegido amigos y haber estado con ellos durante algún tiempo, aunque no tengamos nada que reprocharles, los rechazamos con aversión, como si fueran enemigos.
Sobre aquellos que cambian de opinión y se culpan a sí mismos.
Página 776. E. Estas son las palabras de Filón:
Gayo, como ignoraba la grandeza de la causa, para que nunca cayera en la muerte, sufrió un castigo más simple; pero su imitador, no pudiendo refugiarse en el pretexto de la ignorancia, es sometido a un doble castigo; por lo cual Lamec será vengado setenta y siete veces, por la razón arriba mencionada, según la cual él fue el segundo ofensor que no había creído conveniente tomar advertencia del castigo de quien había ofendido antes, y claramente recibe su castigo, siendo uno más simple; como en números las unidades tienen un poder altamente multiplicado, parecido al de las décadas, tal como ahora Lamec, cambiando de opinión, denuncia contra sí mismo.
Del mismo libro del mismo autor.
Página 777. Ser consciente de lo que uno ha hecho mal y culparse a sí mismo es parte del hombre justo; pero ser insensible a tales cosas causa males aún más graves al alma y a la conducta de los hombres malvados.
Sobre el coraje de una mujer.
De Filón, de las Preguntas que surgen en el Éxodo.
Página 777. B. Los hombres que se han dedicado al estudio de la filosofía natural dicen que la mujer no es otra cosa que un hombre imperfecto.
Acerca de los oráculos de Dios.
Palabras de Filón, del segundo libro de sus Cuestiones que surgen del Génesis.
Página 782. A. No es lícito divulgar los sagrados misterios a los no iniciados hasta que estén perfectamente purificados; pues quien no está iniciado, o tiene una capacidad moderada, al no poder oír ni ver esa naturaleza incorpórea y apreciable solo por el intelecto, engañado por la visión visible, censurará lo que no debe censurarse. Ahora bien, divulgar los sagrados misterios a personas no iniciadas es un acto de quien viola las leyes de los privilegios propios del sacerdocio.
Del mismo autor.
Página 782. B. Es absurdo que exista una ley en las ciudades que prohíba divulgar los misterios sagrados a los no iniciados, pero que permita hablar de los verdaderos ritos y ceremonias que conducen a la piedad y la santidad a oídos llenos de necedad. No todos los hombres deben participar de todas las cosas, ni de todos los discursos, sobre todo de los que son sagrados; pues quienes deseen ser admitidos a participar en tales cosas deben cumplir con muchos requisitos previos. En primer lugar, y lo más importante, deben tener profundos sentimientos de piedad hacia el único Dios verdadero y vivo, y nociones correctas de santidad, evitando todos los errores inextricables que a tantos confunden sobre imágenes y estatuas, y de hecho sobre cualquier tipo de erección, y sobre ceremonias ilícitas o misterios ilícitos.
En segundo lugar, deben purificarse con todas las santas purificaciones, tanto en alma como en cuerpo, según lo permitan sus leyes y costumbres nacionales. En tercer lugar, deben dar evidencia fehaciente de su ingreso al gozo común, para que, tras haber participado del alimento sagrado, como jóvenes intemperantes, no sean cambiados por la saciedad y la sobreabundancia, convirtiéndose en borrachos, lo cual no es lícito.
Acerca de los malhechores.
Palabras de Filón, a partir de las preguntas que surgen en el Éxodo.
Página 782. D. El hombre que vive en la maldad lleva consigo la destrucción, pues lleva consigo aquello que le es traicionero, conspirador y hostil. Pues la conciencia del malvado es por sí sola un castigo suficiente, infligiendo cobardía en su alma desde lo más profundo de su ser, pues teme los golpes.
Del mismo autor.
Página 782. D. La vida del hombre malvado está sujeta al dolor y a la tristeza, y llena de temor; y en todo lo que hace según los sentidos externos, está mezclada con temor y dolor.
Sobre los monjes que rompen sus votos.
Palabras de Filón, de las Preguntas que surgen en el Éxodo.
Página 784. C. El razonamiento de algunas personas se sacia rápidamente, pues, aunque han sido llevadas a lo alto con alas por un breve tiempo, al poco tiempo regresan; no tanto volando hacia arriba, dice Filón, sino siendo arrastradas de nuevo a las profundidades del infierno. Pero felices son los que no retroceden.
Del mismo autor.
Página 784. C. Hasta ahora, algunas personas que han probado la felicidad, y se han saciado muy rápidamente, después de haber dado esperanzas de estar sanas, han vuelto a caer en la misma enfermedad que antes.
Del mismo autor, a partir de las Preguntas que surgen en el Génesis.
Página 784. D. Cometer perjurio es impío y perjudicial.
Sobre buenos amigos.
Palabras de Filón, del primer libro de las Cuestiones que surgen en el Éxodo.
Página 788. I. Debemos considerar como amigos a aquellos hombres que están dispuestos a ayudarnos y a corresponder a nuestras bondades con bondad, incluso si carecen de poder; pues la amistad se manifiesta más en momentos de necesidad que en una conjunción o unión estable de disposiciones. De modo que, a cada persona que se une a otra en una asociación de amistad, se le puede aplicar la expresión de Pitágoras: «Un amigo es un segundo yo».
Acerca de las misericordias de Dios.
Palabras de Filón, del primer libro de las Cuestiones que surgen en el Éxodo.
Página 789. A. Cuando los frutos de estas cosechas que se crían a partir de semillas están en un estado de perfección, reciben los inicios de la generación de árboles para que las misericordias de Dios perduren para siempre, y entonces, continuamente sucediéndose unas a otras, y conectando fines con principios y principios con fines, sean en realidad eternos.
Del segundo libro del mismo tratado.
Página 789. A. Las misericordias de Dios nos dan no sólo lo necesario, sino también todas las cosas que conducen a un goce más excesivo y liberal de la vida.
FRAGMENTOS DE UN MANUSCRITO MONJÉS
Acerca del hombre: demostrar que Dios al crearlo lo dotó de libre albedrío.
Se te dice, oh noble hombre, que vives en obediencia a los preceptos divinos, que te esfuerces con todas tus fuerzas no solo por preservar intactos e inmaculados los dones que has recibido, sino también por considerarlos dignos de todo honor y consideración imaginables, por estar dotados de libre albedrío y poder independiente, para que quien te los ha confiado no tenga motivos para reprocharte haber descuidado su cuidado. El Creador del mundo te ha confiado el cuidado de emplearlos según tu propio propósito deliberado, un alma, una palabra y los sentidos externos. Por lo tanto, quienes reciben estos dones con un espíritu apropiado y los preservan para quien se los ha otorgado, han conservado su intelecto cuidadosamente de tal manera que nunca pensará en nada más que en Dios y sus virtudes; y su palabra de tal manera que, con boca incansable, honrará al Padre del universo con alabanzas e himnos. y sus sentidos externos de tal manera que después de haberse representado todo el mundo perceptible a esos sentidos, es decir, el cielo y la tierra, y las naturalezas que están entre esos dos, puedan relacionar lo que han sido de una manera pura y sin malicia al alma.
Sobre las personas que son gobernadas.
Palabras de Filón, del cuarto libro de su Interpretación alegórica de las leyes sagradas.
Si les quitas a los políticos sus recursos de riqueza, no encontrarás nada más que arrogancia vacía y desprovista de sentido, porque mientras haya un suministro abundante de cosas buenas externas, la sabiduría y la presencia de ánimo también parecen acompañarlos, pero cuando se quita esa abundancia, toda apariencia de sabiduría se quita al mismo tiempo.
Sobre los mejores hombres.
Del mismo autor, en su Tratado de la embriaguez.
Los hombres buenos, por hablar un tanto metafóricamente, son de más valor que las naciones enteras, puesto que sostienen las ciudades y las constituciones como los contrafuertes sostienen las grandes casas.
Del mismo autor.
Si dependiera de los hombres malvados, ninguna ciudad gozaría jamás de tranquilidad; pero los estados continúan libres de disturbios sediciosos a causa de la rectitud de uno o dos hombres que viven en ellos, cuya virtud es un remedio para las enfermedades de la guerra, porque Dios, que ama a la humanidad, concede este efecto como recompensa a los que son virtuosos y honorables, para que no sólo se beneficien a sí mismos, sino a todos los que están cerca de ellos.
Del mismo autor.
No hay lugar en la tierra más sagrado que la mente de un hombre sabio, mientras todas las virtudes flotan a su alrededor como tantas estrellas.
Sobre cosas que nos son inciertas y desconocidas.
Las palabras de Filón.
La comprensión del futuro no pertenece a la naturaleza del hombre.
Del mismo autor.
No todas las cosas son conocidas por la raza mortal.
Del mismo autor.
Sólo Dios conoce los resultados finales de las cosas.
Sobre el informe malvado.
La tranquilidad, que está libre de peligro, es mejor que las palabras, cuyo único objeto es dar placer.
Sobre gente satisfecha de sí misma, etc.
Las palabras de Filón.
El legislador dice: «No haréis todo lo que haremos aquí hoy, [2] cada uno haciendo lo que le agrada», con estas palabras declara con la mayor firmeza posible que no hay mal que no pueda ser producido por el egoísmo y la autosuficiencia, los cuales deben ser erradicados de la mente como sentimientos impíos. Que nadie abrace lo que le agrada a sí mismo en lugar de lo que es agradable a la naturaleza, pues uno es causa de maldad y el otro, de beneficio.
Del mismo autor.
EspañolLos que hacen todo por sí mismos practican el egoísmo, que es el mayor de los males, que produce insociabilidad, falta de camaradería, hostilidad, injusticia, impiedad, porque la naturaleza ha hecho al hombre no como esas bestias que aman la soledad, sino como las bestias gregarias que viven juntas como las más sociables de todas las criaturas, para que pueda vivir no solo para sí mismo, sino también para su padre, y para su madre, y para sus hermanos, y para su esposa, y para sus hijos, y para todos sus otros parientes y amigos, y para aquellos del mismo municipio que él, y para aquellos de la misma tribu, y para su país natal, y para sus compatriotas, y para toda la humanidad, y además para las diferentes partes del universo, y para todo el mundo, y mucho más para el Padre y Creador del mundo, porque debe ser (si al menos está realmente dotado de razón) sociable, amando al mundo, y amando a Dios, para que también pueda ser amado por Dios.
Sobre que Dios es incomprensible.
Del primer libro de las Cuestiones que surgen del Éxodo.
Hay miles y miles, no digo sólo de asuntos importantes, sino también de aquellos que parecen más triviales, que escapan al intelecto humano.
Del mismo autor.
Nadie puede caer en la locura irrazonable de jactarse de haber visto al Dios invisible.
Acerca de la doctrina de que Dios ha creado ángeles para ser nuestros guardianes.
Palabras de Filón, del primer libro de las Cuestiones que surgen del Génesis.
Así como los pilares sostienen casas enteras, así también los poderes divinos sostienen al mundo entero y a esa raza tan excelente y amante de Dios que es la humanidad.
Acerca de evitar el pecado.
Del tratado sobre los Gigantes.
Pienso que es absolutamente imposible que ninguna parte del alma quede contaminada, ni siquiera las más externas y bajas, aun cuando el hombre parezca perfecto entre los hombres.
Sobre la lentitud del consejo.
El consejo lento es inútil, y el cambio de propósitos en los momentos extremos es perjudicial.
Sobre los maestros heréticos, etc.
Del mismo libro.
Un maestro de buena y virtuosa disposición, incluso si ve a sus alumnos al principio tercos por naturaleza, no desespera de producir en ellos una mejora; sino que, como un buen médico, no aplica un remedio de inmediato en el momento en que la enfermedad ataca al paciente, sino que da tiempo a la naturaleza para que ceda un poco, de modo que primero prepare el camino hacia la salvación y luego aplique remedios saludables y beneficiosos. Y de la misma manera, el hombre virtuoso aplica los argumentos y doctrinas de la filosofía.
EspañolSi, cuando un alumno es presentado a usted por primera vez, y viene a aprender de usted, usted se apresura a erradicar toda su ignorancia de una vez, e intenta introducir todo tipo de conocimiento de una vez, producirá el efecto contrario al que desea, porque no será probable que tal erradicación, habiendo tenido lugar en un momento, continúe efectiva, ni que el alumno sea capaz de contener de inmediato tan abundante influjo y desbordamiento de instrucción; sino que, estando excesivamente perplejo y preocupado, resistirá ambas operaciones, la de erradicar una cosa y la de introducir otra; pero el sistema de quitar su ignorancia con gentileza y moderación, y, de la misma manera, inculcar suavemente la sabiduría en la mente, serán las causas de la ventaja admitida.
Sobre gente que medita y diseña travesuras.
Palabras de Filón, de su tratado Sobre las cosas mal nombradas.
La producción ordinaria de maldad esclaviza la mente, incluso si aún no ha producido fruto perfecto; pues, como dice el proverbio, es como lavar un ladrillo o recoger agua en una red, intentar erradicar la maldad del alma humana. Pues «mira», dice Moisés, «con qué designios se imprimen las mentes de todos los hombres».[5] Y dice la verdad, pues no dice qué designios se le atribuyen ni se adaptan, sino que lo que se ha considerado con cuidado y deliberación también se explica con precisión, y esto tampoco con lentitud ni dificultad, sino desde la más tierna infancia, o casi podríamos decir, desde la cuna, como si fuera una parte de él, mantenida en continuo ejercicio.
Sobre la gente cobarde y vacilante.
Aquellos que son poco viriles por un afeminamiento innato, que caen por su propia voluntad antes de encontrar oposición alguna, son una desgracia y un ridículo para sí mismos.
Del mismo autor.
La maldad en el hombre necio tiene un hijo gemelo, pues el necio vacila y duda, mezclando consideraciones que no deben mezclarse y humillando y confundiendo lo que debe mantenerse distinto, teniendo tantos colores en su alma como una víbora en su cuerpo, y contaminando incluso sus pensamientos sanos con aquellos que causan problemas y muerte.
Del mismo autor.
Una cosa son los pensamientos del hombre malo, otra sus palabras, y muchas sus acciones, pero todas son incoherentes y discrepantes entre sí, pues no dice lo que piensa, sino que ha decidido lo contrario de lo que afirma y hace cosas que no son conformes a sus designios originales, de modo que, para hablar con verdad, se puede decir que la vida del hombre malvado es una vida de enemistad.
Acerca de la distinción.
Las palabras de Filón.
EspañolLo que no es distinto no conviene al hombre libre, pues es el producto más vergonzoso de la necedad y de la altivez; porque así como la distinción en todo lo que se ha de hacer es señal de agudeza y sabiduría, y merece honor y alabanza, así también la ausencia de vergüenza es signo de necedad e infamia, por lo cual la otra definición que tú ignoras clasifica así al hombre afligido de esta enfermedad, diciendo que es impío quien no sabe respetar el rostro de un hombre honorable, ni levantarse en presencia de un anciano, [3] ni guiar sus propios pasos por el camino recto.
Acerca de los que sirven a Dios.
Los siervos de los hombres virtuosos se someten a la obediencia voluntaria a Dios, porque no son siervos de los caprichos humanos, sino de los hombres sabios; y aquel que es siervo de la sabiduría puede decirse con justicia que es también siervo de Dios.
Sobre sólo hombres.
Las palabras de Filón.
Los ateos libran una guerra irreconciliable e interminable contra los piadosos, hasta el punto de amenazarlos incluso con la esclavitud.
Sobre la justicia.
Las palabras de Filón.
La justicia, por encima de todas las cosas, conduce a la seguridad tanto de la humanidad como de las partes del mundo, la tierra y el cielo.
Acerca de los juicios de Dios.
Del mismo autor.
Es bueno comenzar cada día con ocupaciones divinas y santas, y después proceder a los deberes necesarios de la vida. Por eso, Dios nos ha ordenado[4] que cuidemos de obedecer sus mandamientos, y especialmente al amanecer, al levantarnos, que le rindamos adoración, para que sus ofrendas a Dios precedan a toda ocupación humana, teniendo el recuerdo de Dios como su inspirador y guía.
Del mismo autor.
Toda alma que la piedad fecunda con sus propios misterios está necesariamente despierta para todos los servicios sagrados y ansiosa por contemplar aquellas cosas que vale la pena ver, porque éste es el sentimiento del alma en la gran fiesta, y ésta es la verdadera estación de la alegría.
Sobre la diferencia entre Dios y el hombre.
Las palabras de Filón.
Las cosas de la creación están muy alejadas del Dios increado, aunque son traídas a su proximidad después de las atractivas misericordias del Salvador.
Sobre hombres atrevidos y valientes.
Palabras de Filón, de su tratado sobre los Gigantes.
Es señal de coraje no alarmarse fácilmente por los terrores de la muerte, y estar lleno de alegre confianza en los peligros, y tener una valiente resistencia en medio de los desastres, y preferir morir con honor a ser salvado vergonzosamente, y desear ser la causa de la victoria; y una feliz audacia, y una alegría de alma, y fortaleza, son las que acompañan a un espíritu varonil.
Sobre la igualdad.
Las palabras de Filón.
Así como la igualdad de medida es causa de los más perfectos bienes, también la falta de medida es causa de los mayores males, pues disuelve el vínculo tan útil de la igualdad.
Sobre la embriaguez.
Del mismo autor.
La desigualdad es algo grave y causa de diferencias, así como la igualdad está libre de todas las molestias y contribuye a unir a los hombres para fines ventajosos.
Del mismo autor.
La obediencia a la ley y la igualdad son las semillas de la paz y las causas de la seguridad y la durabilidad continua; pero la desigualdad y la codicia son estímulos para la guerra y disolventes de todas las cosas existentes.
Acerca de los malhechores.
Las palabras de Filón.
Aquellas cosas que castigan a lo primero, si los hombres son sabios, previenen lo segundo.
Sobre el ojo y la vista.
Palabras de Filón, del tratado sobre la creación del mundo.
Los sentidos externos se asemejan a ventanas; pues a través de ellas, como a través de ventanas, la comprensión de los objetos de los sentidos externos entra en la mente, y de nuevo a través de ellas la mente sale a investigar dichos objetos. Pero la vista es parte de estas ventanas, es decir, de los sentidos externos, ya que, por encima de todos los demás, es afín al alma, pues está estrechamente conectada con la más hermosa de todas las cosas, a saber, la luz, y es sirviente de las cosas divinas; y, de hecho, ese es el sentido que primero abrió el camino a la filosofía. Pues cuando el ojo había contemplado los movimientos del sol y la luna, y las revoluciones periódicas de las estrellas, y los movimientos invariables de todo el ejército celestial, y el orden y la armonía indescriptibles de todo el universo, y al único e infalible Creador del mundo, entonces relataba lo que había visto a la razón, como si tuviera la autoridad suprema; Y la razón, habiendo contemplado con un ojo aún más agudo y penetrante ambas cosas, y cosas de un carácter aún más sublime en su apariencia y especie, y la gran causa de todas las cosas, entonces llegó inmediatamente a una concepción debida de Dios, y de la creación, y de la providencia; considerando que toda la naturaleza de todas las cosas no fue traída a la existencia por su propia voluntad, sino que por necesidad tuvo un creador, y un padre, y un guía, y un gobernador, que también la creó, y que también preserva todo lo que ha creado.
Acerca de la satisfacción.
Las palabras del mismo autor.
Si posees mucha riqueza, ten cuidado y no te dejes llevar por su desbordamiento; más bien, procura aferrarte a algo sólido para asentar tu mente con la firmeza adecuada; y esto será el ejercicio adecuado de la justicia y la equidad. Y si tienes abundantes provisiones de todo lo necesario para satisfacer esas pasiones que yacen bajo el vientre, no te dejes llevar por tal abundancia, sino opónles un grado de satisfacción salvador, tomando así tierra firme donde apoyarte en lugar de arenas movedizas absorbentes.
Del mismo autor.
Hay que acostumbrarse a contentarse con poco, porque esto es estar cerca de Dios; pero el hábito contrario es estar muy lejos de Él.
Sobre la fe y la piedad hacia Dios.
Las palabras de Filón.
¿Qué puede ser un verdadero sacrificio sino la piedad de un alma consagrada al amor de Dios? Cuyos sentimientos de gratitud son inmortalizados por Dios, habiéndoles conferido una duración inmortal como la del sol y la luna y el mundo entero.
Acerca de los hombres malvados e impíos.
Del mismo autor.
Las esperanzas de los hombres malvados son inestables, pues esperan un buen destino, pero sufren un destino contrario al que son dignos.
Sobre una mala conciencia.
Palabras de Filón, de su tratado Sobre los hombres y las cosas mal nombradas.
¿Quién hay que haga lo malo sin ser reprendido por su propia conciencia como si estuviera ante un tribunal de justicia, aunque nadie lo corrija?
Acerca de los asesores.
Las palabras de Filón, de las Preguntas del Génesis.
Puesto que la mente de quienes no han estudiado filosofía es ciega respecto de muchas de las circunstancias de la vida, es necesario tomar como guías a quienes sí ven el carácter de los asuntos.
Acerca de los que hablan apresuradamente.
Las palabras de Filón.
El que no tiene vergüenza ni temor por sus compañeros, tiene boca desenfrenada y lengua licenciosa.
Sobre la perfección.
Las palabras de Filón.
La perfección y la ausencia de deficiencia se encuentran solo en Dios. Pero la deficiencia y la imperfección existen en todo hombre. Pues el hombre, incluso siendo el más sabio de su raza, es instruido por otro, y no sabe nada sin que su propia naturaleza le enseñe. Y si un hombre tiene más conocimiento que otro, aun así no lo posee por naturaleza, sino por la instrucción que ha recibido.
Sobre aquellos que piensan mal de sí mismos.
Las palabras de Filón.
Se ha demostrado que estas cosas son las más naturales: que el descenso del alma es su exaltación por medio de la vanidad, y que su ascenso y elevación es su retorno de la arrogancia.
Del mismo autor.
Es deseable erradicar la vanidad, amiga de la paciencia, de la prudencia y de la justicia, [5] y también destruir el orgullo arrogante, pues no es poca prueba y ejercicio de necedad estudiar la virtud de manera ilegítima.
Del mismo autor.
Si os envanecéis por la gloria y la autoridad hasta el punto de desear grandes cosas, recordad, como buen piloto de un barco, arriar las velas, para que no os dejéis llevar por una conducta absurda.
Acerca del sueño.
Las palabras de Filón.
El sueño, según el profeta, es un trance, no ciertamente acorde con la locura, sino procedente de una relajación de los sentidos externos y del repliegue de la razón; porque en ese momento los sentidos externos dejan de apegarse a sus objetos propios, y la mente está tranquila, sin estar ya bajo la influencia ni proporcionarles movimiento alguno, y ellos, estando en consecuencia privados de toda energía por estar separados de los objetos que les son perceptibles, se disuelven en un estado de inactividad inmóvil.
Del mismo autor.
Muy naturalmente, algunos que han sido lo suficientemente sabios para llegar a nociones correctas de la verdad, han descrito el sueño como una cosa que nos enseña a meditar sobre la muerte y una sombra y contorno de la resurrección que ha de seguir de aquí en adelante, porque lleva en sí imágenes visibles de ambas condiciones, porque saca al mismo hombre de su estado de perfección y lo devuelve a él.
Sobre promesas, etc.
Las palabras de Filón.
Es mejor no hacer absolutamente ninguna promesa que no ayudar voluntariamente a otro, porque no recae ninguna culpa sobre uno, pero un gran desagrado por parte de los menos poderosos y un odio intenso y un castigo duradero por parte de los más poderosos es el resultado de la otra línea de conducta.
Sobre los hombres altivos, etc.
Del primer libro de la Sagrada Alegoría de las Santas Leyes.
Algunos dicen que lo último que se quita el sabio es la túnica de la vanagloria, pues incluso si un hombre logra dominar sus otras pasiones, aun así está inclinado por naturaleza a ser influenciado por la gloria y las alabanzas de la multitud.
Del mismo autor.
La vanidad es algo impuro por naturaleza.
Sobre promesas, etc.
Las palabras de Filón.
Dar gracias a Dios es intrínsecamente correcto, pero no hacerlo a Él en primer lugar, y no comenzar con los primeros motivos de gratitud, es censurable, porque no es correcto dar el honor principal a la creación y el honor inferior a Dios, que es el dador de todas las cosas en la creación; y, de hecho, esa es una división muy culpable, por cuanto establece un cierto desorden de orden.
Acerca de la envidia.
Las palabras de Filón.
La envidia se adhiere naturalmente a todo lo que es grandioso.
Sobre la gente trabajadora.
Las palabras del mismo autor.
Las cosas más perfectas y más grandes de todas son generalmente el resultado de un ejercicio laborioso y de un trabajo enérgico y vigoroso.
Del mismo autor.
Es absurdo que un hombre que persigue honores huya de los trabajos mediante los cuales se adquieren honores.
Sobre el alma y la mente.
Del mismo autor.
¿Cuál es el significado de la expresión: «No comerás la carne en la sangre del alma»?[6] Con esta expresión Dios parece querer mostrar que la sangre es la esencia del alma, es decir, del alma dotada de sentidos externos, no del alma hablada en el sentido más excelente de la palabra, es decir, en cuanto está dotada de razón e intelecto; pues hay tres divisiones del alma: una parte que es nutritiva, una segunda que está dotada de sentidos externos y la tercera que está dotada de razón. En consecuencia, el Espíritu divino es la esencia de la porción racional, según el historiador sagrado de la creación del mundo, pues dice que «Dios sopló en su rostro el aliento de Vida».[10] Pero de esa parte dotada de los sentidos externos y que tiene el poder vivificante, la sangre es la esencia, pues dice en otro lugar que «el alma de toda carne es la Sangre»;[11] pero lo que se relaciona con la carne son los sentidos externos y las pasiones, y no la mente ni el intelecto; no es que la expresión «en la sangre del alma» también indique que el alma es una cosa y el cuerpo otra. De modo que, en realidad, el aliento es la esencia del alma, pero no ocupa un lugar independiente de la sangre, sino que se asemeja a ella y se combina con ella.
Sobre la ayuda de Dios.
Las palabras de Filón, del cuarto libro de su tratado sobre las Alegorías contenidas en las Sagradas
Leyes.
El extremo de la felicidad es la ayuda de Dios, porque no puede haber carencia cuando Dios da su ayuda.
Sobre la creación del mundo.
Del mismo autor, del primer libro de las Cuestiones que surgen del Génesis.
Es imposible que la armonía, el orden, la razón, la analogía y todo el gran acuerdo y la verdadera felicidad que vemos existir en el mundo puedan haber sido originados por sí mismos, porque se sigue inevitablemente que estas cosas deben haber tenido un creador, un padre, un regulador y gobernador, que las generó en primer lugar, y que ahora preserva lo que ha generado.
Acerca de la iglesia de Dios.
Del mismo autor.
Dios, queriendo enviar del cielo a la tierra una imagen de su divina virtud, por compasión hacia nuestra raza, para que no fuese privada de una porción más excelente, y para lavar así las contaminaciones que manchan nuestra miserable existencia, tan llena de toda deshonra, estableció su Iglesia entre nosotros.
Acerca de la búsqueda de Dios.
Del mismo autor, del último libro de las Cuestiones que surgen del Éxodo.
La relajación más poderosa del alma conduce al amor sagrado del único Dios vivo, enseñando a la humanidad a tomar a Dios como su guía en todos sus planes, palabras y acciones.
Del mismo autor.
El extremo de la felicidad es descansar inmutable e inamoviblemente solo en Dios.
Sobre el último día.
Palabras de Filón, del segundo libro de las Cuestiones que surgen en el Éxodo.
Las estrellas giran y giran en un círculo regular; algunas recorren el cielo de la misma manera y otras tienen sus propios movimientos excéntricos especiales.
Acerca de la detestación que siente Dios por la maldad.
Palabras de Filón, del segundo libro de las Cuestiones que surgen en el Éxodo.
EspañolAlgunos hombres piensan que el arrepentimiento parece a veces tomar posesión de Dios a causa de los juramentos que Él ha hecho, pero no se forman nociones correctas; porque aparte del hecho de que la Deidad no cambia, ni la expresión, «Dios se arrepintió», ni la de «Y le dolió en el corazón»[12] son indicativas de arrepentimiento, porque la Deidad es inmutable; sino que sólo muestran el carácter del intelecto puro que ahora está meditando profundamente en la causa por la cual creó al hombre sobre la tierra.
Del mismo autor, del mismo libro.
No hay vacilación ni envidia en Dios, pero a menudo usa expresiones que indican vacilación o incertidumbre en referencia al hombre, que es susceptible de tales sentimientos, porque, como he dicho a menudo, hay en total dos fuentes supremas: en un caso, Dios no habla como habla el hombre; en el otro, instruye al hombre como un hombre instruye a su hijo, siendo el primero un signo de su poder y el segundo, del modo como enseña y guía al hombre.
Acerca de las promesas.
Palabras de Filón, del último libro de las Cuestiones que surgen en el Éxodo.
Quien no ofrece a Dios primicias por su propia voluntad, no ofrece realmente primicias, aunque traiga todo lo que es grande, con una abundancia regia de tesoros; porque las verdaderas primicias no consisten en las cosas ofrecidas, sino en la disposición piadosa de quien las ofrece.
Sobre la mansedumbre de Dios y su amor por la humanidad.
Palabras de Filón, de las Preguntas que surgen en el Éxodo.
Las misericordias de Dios siempre superan a la justicia, pues la obra que Él ha elegido para sí es la de hacer el bien, y a ésta le sigue la tarea de castigar; y es común que, cuando están a punto de surgir grandes males, suceda primero una abundancia de grandes y numerosas bendiciones.
FRAGMENTOS CONSERVADOS POR ANTONIO
SER. I.
Sólo las virtudes saben regular los asuntos de los hombres.
La contemplación de la virtud es sumamente bella, y las acciones conforme a ella y su ejercicio son deseables por encima de todas las cosas.
SER. II.
Si deseas tener una doble reputación, entonces honra en gran manera a los que hacen el bien y reprende a los que hacen el mal.
SER. VIII.
Cuando se os pida perdón por las ofensas, perdonad de buena gana a quienes os han ofendido, porque la indulgencia otorgada en compensación por la indulgencia y la reconciliación con nuestros compañeros es un medio de apartar la ira divina.
SER. IX.
El hombre virtuoso es amante de su raza, es misericordioso e inclinado a perdonar y nunca guarda mala voluntad hacia ningún hombre, sino que piensa que es correcto sobresalir en hacer el bien antes que en hacer daño.
Lo que es bello es entonces bello cuando un hombre no tiene necesidad de la ayuda de otro, sino que contiene en sí todos los signos de la excelencia como propios.
SER. X.
Es bueno que lo peor siempre siga a lo mejor, por la esperanza de mejora.
SER. XI.
Se debe llamar felices a una ciudad, a un país y a una casa cuando en ellos hay un hombre virtuoso; y se debe llamar miserables a aquellos donde no hay tal hombre dentro.
SER. XVI.
Aquellos que son tiránicos en su naturaleza, pero no tienen poder, logran que sus designios triunfen mediante la traición.
SER. XX.
Las amistades de los malvados son perjudiciales, y muy a menudo el alma de tales hombres, influenciada por tales asociaciones, toma la impresión de una locura absoluta.
No es el país lo que hace a los hombres malos, ni la ciudad lo que los hace buenos, sino los hábitos de vida con tales y tales hombres.
SER. XXVIII.
No hay que temer el golpe de un hombre débil ni la amenaza de un necio.
Los hombres de espíritu frívolo, como vasijas vacías, pueden fácilmente ser cautivados y conmovidos por sus oídos.
SER. XXX.
Nada de lo que se hace puede ser bello sin la contemplación científica, porque el conocimiento es fruto del consejo, pero la necedad es la fuente de todos los males.
Todo argumento en favor de la justicia es superfluo, cuando los que escuchan son unánimes en un objeto malo.
SER. XXXVIII.
El hombre malvado perturba la ciudad y anhela la confusión y el desorden de todos los hombres y todas las cosas dentro de la ciudad; porque el deseo de interferencia, la codicia, los actos de un demagogo y la influencia sobre el pueblo son considerados como honores por un hombre así, y la tranquilidad la mira con desdén.
La excelencia es algo difícil de encontrar, o más bien, es absolutamente indescubrible en una vida problemática.
SER. XLIII.
No hay nada más indicado para provocar buena voluntad que las palabras amables, a raíz de las buenas acciones.
SER. XLVII.
Es suficiente no dar testimonio uno mismo, sino que lo que necesita la defensa de otro es insuficiente para lograr la conciliación en la mente.
SER. LII.
Rechaza con aversión las palabras engañosas de los aduladores, pues ellas, obscureciendo la razón, no contribuyen a la verdad de las cosas; pues o alaban acciones que merecen censura, o bien a menudo censuran cosas que están más allá de toda alabanza.
SER. LVI.
La paz es la mayor bendición que ningún hombre puede permitirse, ya que es una acción divina.
SER. LVII.
Comportaos con vuestros siervos como deseáis que Dios se comporte con vosotros; pues al escucharlos, él nos escuchará, y al considerarlos, él nos considerará. Que nuestra compasión, por tanto, sobrepase la compasión, para que recibamos de él una retribución similar por nuestra misericordia con ellos.
SER. LXIX.
¡Qué gran alivio para la naturaleza es el sueño, imagen de la muerte y del reposo de los sentidos exteriores!
El sueño es una sola cosa, pero el deseo de él tiene muchas razones y causas: quiero decir, de la naturaleza, de la comida, del destino y quizá también del ayuno excesivo e intenso, por medio del cual la carne, desquiciada y privada de fuerzas, desea reponerse para las acciones ulteriores por medio del sueño.
Así como beber mucho se considera un hábito, también lo es dormir mucho, y es difícil deshacerse de un hábito arraigado.
SER. LXXIV.
El perdón tiende a generar arrepentimiento.
SER. LXXIX.
La desvergüenza es característica de un hombre sin valor, y la modestia de un hombre virtuoso, pero no sentirse nunca avergonzado ni audaz es marca de alguien lento de comprensión, y que no tiene poder para dar asentimiento.
SER. LXXXII.
Puesto que Dios penetra invisiblemente en la región del alma, preparemos esa región lo mejor que podamos, o mejor dicho, que sea una habitación adecuada para Dios, de lo contrario, sin que nos demos cuenta, Dios se irá y se trasladará a otra morada.
La mente del sabio es la casa de Dios, y es llamado, de manera especial, el Dios de toda la humanidad, como dice el profeta cuando, hablando de la mente del sabio, la llama «aquello en lo que Dios camina»,[7] como en un palacio.
Lo que es visible y está realmente ante nosotros es comprendido por los ojos, pero la pura facultad de la razón se extiende también a lo invisible y futuro.
SER. LXXXVII.
Dios, que es misericordioso por naturaleza, nunca exonerará de culpa al hombre que jura en falso por un objeto injusto, pues ese hombre es impuro y contaminado, aun cuando pueda escapar a los castigos infligidos por los hombres.
SER. XCIX.
Aquellas cosas que se mantienen en la oscuridad por un tiempo por la envidia, al final son liberadas y traídas a la luz.
SER. CIV.
En su carácter esencial, un rey es igual a todos los hombres, pero en el poder de su autoridad y rango es igual a Dios, quien gobierna sobre todas las cosas; pues no hay nada en la tierra superior a él. Por lo tanto, le corresponde, como mortal, no exaltarse demasiado, y como especie de Dios, no ceder demasiado a la pasión; pues si bien es honrado por ser a semejanza de Dios, sin embargo, en cierto grado está enredado en el polvo terrenal y vil, mediante el cual debería aprender sencillez y mansedumbre hacia todos los hombres.
SER. CXVI.
Un amo severo es lo mejor para los siervos intratables y necios; porque ellos, temiendo sus amenazas y castigos, aunque sea en contra de su voluntad, se ven obligados a hacer lo correcto por el miedo.
SER. CXVIII.
El mayor elogio de un siervo es no descuidar nada de lo que su amo le ordena, sino intentar con corazón honesto ejecutar de manera apropiada y exitosa, incluso si está más allá de su poder, todo lo que se le ordena con energía y sin vacilación.
SER. CXXIII.
Cuando en una asamblea de muchas mujeres le preguntaron a la esposa de Filón por qué era la única de su sexo que no llevaba adornos de oro, ella respondió: «La virtud de un marido es un adorno suficiente para su esposa».
SER. CXXX.
Las virtudes de los hijos son la gloria de sus padres.
Aquellos que conocen bien lo que es honorable y virtuoso, son felices en sus hijos.
SER. CXXXV.
Beber veneno de una copa de oro y pedir consejo a un amigo necio es la misma cosa.
Los vasos nuevos son mejores que los viejos, pero la amistad antigua es mejor que la nueva.
Los frutos que produce la tierra llegan una vez al año; pero los que derivamos de la amistad deben cosecharse en toda ocasión. Muchos hombres eligen como amigos no a los más virtuosos, sino a los ricos.
Muchos que parecen amigos no lo son, y muchos que no parecen serlo, en realidad lo son; pero es tarea del hombre sabio discernir ambas clases.
SER. CLII.
La juventud que no está dispuesta a trabajar está acumulando desgracias para la vejez.
SER. CLVI.
Lo malo no es ser castigado aquí, sino ser digno de castigo en el más allá.
SER. CXXXV.
Dios ha implantado la esperanza en el género humano para que, teniendo un consuelo innato en ellos, quienes han cometido errores que no son irremediables puedan sentir sus penas aligeradas.
SER. CLXXXII.
El placer parece ser un tipo de movimiento uniforme, pero en realidad lo es y se lo considera brusco.
LOS SIGUIENTES FRAGMENTOS SON DE UNA COLECCIÓN ANÓNIMA EN EL
BIBLIOTECA BODLEIANA DE OXFORD
EXTRACTOS DE FILO
Acerca de los amigos.
La firmeza hacia los amigos es señal de una estabilidad general de disposición, por lo que no se debe entablar amistad hasta haber examinado cuidadosamente el carácter de aquellos con quienes se propone entablarla; pues no sólo es agradable entablar tal amistad, sino también lo es el sentimiento de no tener que soportar por sí mismo cargas que oprimen el alma y de no alejarse de la asociación; pues quien es la causa de las diferencias en la amistad no es conocido por la mayoría de los hombres, pero suele traer culpa común a ambas partes, y muy comúnmente a la parte inocente más que a la culpable.
De las cosas secretas, puedes compartir con personas mezquinas aquellas que aumentan tu virtud; pero en cuanto a las que deterioran tu mente, no debes perseguirlas tú mismo ni imputárselas a tus amigos.
La vida del hombre es como un mar, está sujeta a todo tipo de agitación y cambio, incluso en la cima de la prosperidad; porque nada de lo que nace en la tierra está firmemente establecido, sino que todas esas cosas son llevadas de un lado a otro, como un barco que es arrastrado en el mar por vientos contrarios.
Acerca del pecado.
No temamos las enfermedades que nos vienen de fuera, sino aquellas ofensas que causan enfermedades, enfermedades del alma más bien que del cuerpo.
Sobre el dolor.
Todo hombre necio está en apuros, oprimido por la codicia, el amor a la gloria , el deseo de placer y cosas de ese tipo que no permiten a la mente libertad de movimiento.
Acerca de la gula.
Los hijos de los médicos han establecido como máxima que la regularidad es la madre de un estado saludable del cuerpo, prestando poca atención a la salud del alma; pero nosotros establecemos que la regularidad no sólo es destructiva de todas las enfermedades del cuerpo, sino que mucho más reconocemos el hecho de que la salud más verdadera es la que destruye las pasiones que dañan el alma.
Sobre la costumbre y la familiaridad.
Un hábito inveterado es más poderoso que la naturaleza, y las cosas pequeñas, si no se les impide, crecen y aumentan hasta alcanzar un gran tamaño.
LOS SIGUIENTES FRAGMENTOS SON DE UN MANUSCRITO INÉDITO EN LA BIBLIOTECA
DEL REY FRANCÉS
De las obras del hebreo Filón, sobre Génesis 6:7.
¿Por qué Dios, al amenazar con extirpar a la humanidad, también destruye a los animales irracionales? Porque estos no fueron creados originalmente para su propio beneficio, sino para el hombre y para prestar servicios que este pudiera necesitar; y cuando el hombre fue destruido, naturalmente ellos también fueron destruidos al mismo tiempo, cuando los seres para quienes fueron creados ya no existían.
Del mismo autor, sobre Génesis 17:14.
La ley no considera culpable ninguna acción realizada involuntariamente, pues incluso perdona a quien comete asesinato sin intención; pero si un niño no es circuncidado ocho días después de nacer, ¿qué mal ha cometido para ser sometido a la pena de muerte? Por lo tanto, algunos afirman que la forma del castigo debe remitir a sus padres, y creen que deberían ser castigados severamente por haber descuidado los mandamientos de la ley; y otros piensan que es por un exceso de indignación que se representa aquí a Dios infligiendo un castigo, en cuanto a apariencia, al niño, para que este castigo inevitable pueda ser infligido a aquellas personas mayores que han violado la ley.
No porque la acción de la circuncisión sea importante en sí misma, sino porque si ésta se descuida, el pacto mismo es tratado con desprecio cuando el sello con el que es reconocido y ratificado no se hace perfecto.
Del mismo autor, sobre Génesis 19:23.
¿Por qué salió el sol sobre la tierra cuando Lot entró en Segor? Y dice que ese mismo lugar es seguridad para quienes progresan y castigo para quienes son malvados por dentro. Y, además, en el momento en que el sol sale al comenzar el día, trae consigo justicia; queriendo demostrar que el sol, el día, la luz y todo lo bello y honorable del mundo se concede solo a los virtuosos y no a los indignos que abrazan la maldad incurable.
Del mismo autor, sobre Génesis 27:24—27.
Habiendo sido más bien espías que amigos bajo tregua, y estando preparados para cualquiera de las dos alternativas: para la guerra si veían que el otro era débil, y para la paz si lo encontraban más fuerte que ellos.
Del mismo autor, sobre Génesis 26:28, etc.
Éstos son los pactos que hicieron, de no ser destruidos como lo habían sido las otras naciones, y los filisteos lo fueron en un período posterior por los israelitas, a quienes las Sagradas Escrituras llaman a veces cananeos, y a veces capadocios; pero después los capadocios emigraron.
Del mismo autor, sobre Génesis 26:30.
No por causa de la alabanza, pues al sabio no le atraen ni la adulación ni ninguna otra clase de servilismo, sino porque ha aceptado su arrepentimiento.
Del mismo autor, sobre Génesis 27:6, etc.
Cuando tenía dos hijos, uno bueno y otro culpable, dice que bendecirá al culpable, no porque lo prefiriera al bueno, sino porque sabía que el otro podía obrar bien por sí mismo, pero que el otro estaba convencido por su propia disposición, y no tenía ninguna esperanza de salvación excepto en las oraciones de su padre; y si no las obtenía, entonces sería el más miserable de todos los hombres.
Del mismo autor, sobre Génesis 27:11, etc.
Es digno de admirar también la buena voluntad de su madre, quien se confesó dispuesta a asumir la causa por él, para que su hijo tuviera el honor que ambos merecían, pues se deja llevar por el afecto que sentía por ambos; pues temía a su padre, no fuera que la consideraran imponiéndose a él y robando el honor que le correspondía al otro; y a su madre, no fuera que ella lo considerara desobediente cuando ella lo instaba con vehemencia; por lo cual dice, con gran prudencia y propiedad: «¿No me maldecirá mi padre? Y yo mismo traeré una maldición». Tenía confianza gracias a la promesa de Dios: «El mayor servirá al menor». Pero, por otro lado, temía, como hombre justo, que la bendición de su padre, como hombre justo, invalidara la afirmación de Dios.
Del mismo autor, sobre Génesis 27:30.
No está tan indignado por su decepción al no obtener las bendiciones, como por el hecho de que su hermano haya sido considerado digno de ellas; pues siendo de disposición envidiosa, consideró su falta de éxito como más deseable que incluso su propia ventaja, y lo demuestra con sus grandes y amargas lamentaciones, y con su exclamación posterior: “Bendíceme ahora también, oh padre mío”.
Del mismo autor.
Pero si lo obtuvo mediante fraude, uno se inclinaría a decir que no merecía elogio. ¿Qué dice entonces su padre? «Y será bendecido». Pero con lo que dice aquí, parece insinuar, de manera enigmática y oscura, que de ello no se sigue que toda estratagema sea censurable, pues los guardianes de la noche, cuando acechan a los ladrones, y los generales, cuando tienden emboscadas a enemigos a los que no podrían someter por la fuerza, parecen actuar correctamente. Y las llamadas estratagemas se basan en el mismo principio que las competencias de luchadores, pues también en estos casos las artimañas se consideran honorables; y quienes mediante artimañas vencen a sus antagonistas son considerados dignos del premio y de la corona de la victoria; de modo que no es una acusación contra un hombre decir que ha hecho algo con artimañas, sino más bien un panegírico, que equivale a decir que lo ha hecho con habilidad, pues el hombre virtuoso no hace nada con torpeza.
Del mismo autor, sobre Éxodo 20:25.
¿Qué significa «tu daga» y qué sigue? Quienes, por naturaleza, se aventuran a hacer intentos indebidos y, con sus propios esfuerzos, metamorfosean las obras de la naturaleza, contaminan lo que no debe contaminarse, pues todas las cosas de la naturaleza son perfectas y completas, y no necesitan nada añadido.
Del mismo autor, sobre Éxodo 22:19.
Demuestra con la mayor evidencia que es un prosélito, puesto que no está circuncidado en la carne del prepucio, sino en los placeres, apetitos y todas las demás pasiones del alma; pues la raza hebrea no estaba circuncidada en Egipto, pero, siendo maltratada con toda clase de maltratos imaginables por la crueldad natural de los nativos del país hacia los extranjeros, vivió entre ellos con fortaleza y paciencia, no más por obligación que voluntariamente, gracias al refugio que tenía en Dios el Salvador, quien, enviando su poder benéfico, libró a sus suplicantes de sus difíciles y aparentemente inextricables tribulaciones. Por esta razón, Moisés añade: «Pues ya conocéis el alma de un prosélito».[14] Ahora bien, ¿qué es la mente de un prosélito? Un abandono de las opiniones de los adoradores de muchos dioses y una unión con quienes honran al único Dios, el Padre del universo. En segundo lugar, algunas personas llaman también prosélitos a los extranjeros, y éstos son extraños que han llegado a la verdad de la misma manera que los que han sido peregrinos en Egipto; porque los unos son extraños recién llegados al país, pero los últimos son también extraños a las costumbres y leyes, pero a ambos se les da el nombre común de prosélitos.
Del mismo autor, sobre Éxodo 22:22.
Está prohibido dañar a la viuda y al huérfano, porque éstos están bajo la protección de la providencia especial de Dios, puesto que están privados de sus protectores y guardianes naturales, pues Dios quiere que los que gozan de asociaciones naturales compensen a los demás con su propia abundancia de recursos.
Del mismo autor, sobre Éxodo 23:1.
Dice que no debemos acercarnos a la necedad ni a la falsedad ni con los oídos ni con ningún otro de los sentidos externos, porque grandes perjuicios son el resultado del engaño, por lo que algunos legisladores han prohibido a cualquiera dar testimonio de oídas, ya que la verdad se confirma con la vista, pero la falsedad con el oído.
Del mismo autor, sobre Éxodo 23:6.
La pobreza por sí misma reclama compasión para corregir sus deficiencias, pero cuando llega el juicio, tiene entonces por árbitro la ley de la equidad, pues la justicia es una cosa divina e incorruptible, por lo que se afirma expresamente en otro pasaje que el juicio de Dios es justo.[8]
Del mismo autor, sobre Éxodo 23:18.
En lugar de decir que el pan leudado no debe venir entre las cosas que se ofrecen, sino que todas las cosas que se traen como sacrificio u ofrenda deben ser sin levadura, él da a entender dos cosas muy necesarias mediante una expresión oscura y simbólica; una es despreciar el placer, porque la levadura es el condimento de la comida y no la comida en sí misma; y la otra es que no es correcto que los hombres se entusiasmen por estar hinchados por una vanidad engreída; porque cada uno es un estado malvado, y el placer y la vanidad son ambos hijos de una misma madre, el engaño.
La sangre de los sacrificios es prueba de que un alma hace sus ofrendas a Dios; y no está de acuerdo con la ley divina que las cosas que no se unen se mezclen.
Del mismo autor, sobre Éxodo 23:20.
Hay que suponer que el ángel mencionado un poco antes indicaba la voz de Dios; pues el profeta es el mensajero del Señor, que es el verdadero orador; pues es inevitable que quien oye con sus oídos, es decir, quien recibe firmemente lo que se le dice, debe también cumplir con sus acciones lo que se le dice; pues una acción es la prueba de lo que se dice; y quien es obediente a lo que se dice, y quien realiza acciones correspondientes a sus órdenes, debe necesariamente tener como aliado y campeón a aquel que se lo ha ordenado, quien en apariencia ciertamente trae ayuda a su discípulo, pero en realidad a sus propias doctrinas y mandamientos, … que sus enemigos y adversarios tratan de derribar.
Del mismo autor, sobre Éxodo 23:24.
Los pilares simbolizan las doctrinas que parecen permanecer firmes y establecidas. De las doctrinas establecidas de esta manera firme, algunas son buenas y deben conservarse y fijarse de forma duradera; pero otras son susceptibles de censura, y es deseable que sean derribadas. La expresión «derribando, derribarás, y destruyendo, destruirás» tiene el siguiente significado: algunos derriban cosas como si quisieran levantarlas de nuevo, y destruyen otras como si quisieran restablecerlas en el futuro. Pero Dios quiere que lo que una vez fue destruido y derribado nunca vuelva a levantarse ni restablecerse, sino que sea destruido por completo y para siempre, por ser contrario a lo bueno y a la belleza.
Del mismo autor, sobre Éxodo 23:28.
Y debemos considerar que las avispas son un signo de un poder inesperado que viene por la misión divina, la cual, lanzando sus golpes desde lugares altos hasta llegar a la extremidad de la oreja, tiene buena puntería en todos sus golpes y, regulándolos bien, no fracasará en absoluto.
Del mismo autor, sobre Éxodo 23:31.
Dios les anunció estas cosas si le obedecían y guardaban sus mandamientos. Pero cuando se descubrió que transgredían y desobedecían la ley divina, él entonces contrajo su promesa desde Dan hasta Beerseba.
Del mismo autor, sobre Éxodo 24:9, 10.
El mandato expreso, tal como se pronunció, tiene una proposición subsiguiente evidente, pues todos se mantuvieron a salvo. Pero el verdadero significado es que todos compartían la misma opinión en cuanto a la piedad y no diferían en nada bueno.
Del mismo autor, sobre Éxodo 24:10.
Cuando habla de los setenta hombres, se refiere a los que estaban con Moisés, Aarón, Nadab y Abiú. Y la afirmación de que no diferían muestra más bien que todos vieron por igual el lugar donde Dios había estado, y no que no quedara nada.
Del mismo autor, sobre Éxodo 24:13.
Se siente manifiestamente ofendido con aquellos que, estando cerca, creían, por su impiedad o insensatez, que los movimientos de la Deidad eran de paz y pertenecían al acto de cambiar de morada; pues, he aquí, dice expresamente, no que el Dios que existe en esencia, y en quien se piensa debidamente con respecto a su existencia, descendió, sino que descendió su gloria. Y la palabra gloria puede tener dos significados: en un sentido, puede significar la presencia de sus poderes, ya que se habla del poder de su ejército como la gloria de un rey; y en otro, puede referirse a su sola aparición y a la comprensión de su gloria divina; de modo que la idea de la llegada real de Dios pudo haberse creado en las mentes de los presentes, como si hubiera venido para dar una información innegable sobre las leyes que estaban a punto de ser promulgadas.
Del mismo autor, sobre Éxodo 24:17.
Pero dice que la apariencia de la gloria del Señor es muy parecida a la llama, o mejor dicho, no que lo sea, sino que se le aparece a quienes la contemplan; pues Dios muestra lo que eligió parecer para asombrar a quienes lo contemplan, sin ser en realidad lo que parecía. Por consiguiente, lo presenta ante los hijos de Israel, afirmando con toda claridad que era una apariencia de llama, pero no una llama real. Pero así como la llama consume todo lo que se expone a ella, así también, cuando la verdadera concepción de Dios penetra en el alma, destruye todos los razonamientos heterodoxos de impiedad y purifica y santifica toda la mente.
Del mismo autor, sobre Éxodo 24:18.
Porque la generación que había abandonado así su antigua morada estaba a punto de ser condenada y de vagar en un estado de desolación durante cuarenta años, habiendo recibido innumerables beneficios, pero habiendo mostrado su ingratitud en ejemplos aún más incontables.