¶ YASNA XXXVIII. A LA TIERRA Y A LAS AGUAS SAGRADAS.
1. Y ahora adoramos esta tierra que nos sustenta, junto con Tus esposas [^1193], ¡oh Ahura Mazda! Sí, adoramos a aquellas Tus esposas que son tan deseadas por su santidad. 2. Sacrificamos a sus deseos fervientes, a sus capacidades, a sus indagaciones (sobre el deber) y a sus sabios actos de piadosa reverencia, [ p. 287 ] y con estos, su bienaventuranza, su pleno vigor y sus buenas porciones, su buena fama y abundante riqueza. 3. ¡Oh, aguas! Ahora os adoramos, a vosotros que recibís la lluvia, y a vosotros que permanecéis en estanques y cubas, y a vosotros que lleváis (¿nuestras vasijas?), vosotras, Ahuras de Ahura, vosotras que nos servís (a todos) de maneras útiles, bien vadeadas y de caudal abundante, y eficaces para los baños, ¡os buscaremos a vosotros y para ambos mundos! 4. Por eso Ahura Mazda os dio nombres, ¡oh vosotros, benéficos! [^1194], cuando Aquel que hizo el bien os otorgó. Y por estos nombres os adoramos, y por ellos queremos congraciarnos con vosotras, y con ellos nos inclinamos ante vosotras y os dirigimos nuestras oraciones con sincera confesión de nuestra deuda. Oh aguas, vosotras que sois productivas [^1195], y vosotras, maternales, vosotras con calor [^1196] que amamantáis a los (frágiles y) necesitados (antes del nacimiento), vosotras, aguas (que una vez fueron) gobernantes de (nosotros) todos, ahora nos dirigiremos a vosotras como a las mejores, y a las más hermosas; esos (son) vuestros, esos buenos (objetos) de nuestras ofrendas, vosotras, que anheláis de brazo alcanzar nuestra enfermedad, o desgracia [^1197], vosotras, madres de nuestra vida!