El área central de los círculos de los mortales ascendentes en Jerusem está adornada con 619 monumentos planetarios, que simbolizan los mundos habitados del sistema, que experimentan cambios periódicos decididos por los mortales. [1]
El Monumento a Miguel en Jerusem, rodeado por círculos de Hijos, es el eje central de las actividades influidas por la donación de Miguel en Urantia, abarcando una vasta área y atendido por más de un millón de personalidades. [2] En Jerusem, el círculo de los finalistas está sellado por Gabriel con la insignia de Miguel, no dedicado a la séptima etapa del espíritu. [3]