En la preparación del Jardín del Edén, sólo se emplearon trabajadores voluntarios, sin necesidad de contratarlos, a pesar de los desafíos del mundo atribulado. [1]
Los serafines siempre sirven como guardianes del destino, ofreciendo sus servicios voluntariamente en función de las necesidades humanas y del estatus de la pareja angélica. [2]