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En este valle él (el viajero) descubre las brisas del Divino Contentamiento, que soplan desde el desierto del Espíritu y consumen los velos de la pobreza.
Allí presencia el día en que «Dios hará que todos sean independientes gracias a su abundancia».
Él dará testimonio de este día, tanto con su mirada externa como interna, en las partes visibles e invisibles de las cosas. Pasa de la tristeza a la alegría; y transforma la depresión y el abatimiento en alegría y júbilo.
Aunque los viajeros en este valle habitan exteriormente en la tierra, sin embargo interiormente se reclinan en el alto lecho de los Significados, y participan de beneficios ideales e imperecederos, y beben vinos puros y espirituales.
La lengua es incapaz de dar cuenta de estos tres (últimos) valles, y la expresión se queda corta. La pluma no puede entrar en este espacio, y la tinta no produce más que negrura.
Respecto de estos estados, el ruiseñor del corazón tiene otras melodías y misterios que agitan el corazón y alborotan el espíritu.
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Pero este enigma de los Significados sólo debe ser revelado de corazón a corazón y confiado de pecho a pecho.
Solo el corazón puede comunicar a otro corazón el estado del conocedor (de los secretos divinos); esto no es obra de un mensajero, ni puede constar en cartas. Sobre muchos puntos guardo silencio por mi incapacidad; expresarlos es indescriptible, y si los dijera, mis palabras serían insuficientes.
Hasta que no llegues al jardín de estos Significados no saborearás el vino inmortal de este valle. Si lo pruebas, cerrarás los ojos a todo extraño y beberás del vino de la satisfacción. Te separarás de todo y te unirás a Él; entregarás tu vida a Su Camino y derramarás tu alma libremente; aunque no hay extraño en esta posición como para que cierres los ojos; «Solo había Dios, pero no había nada con Él». Porque, en esta etapa, el viajero contempla la belleza del Amigo en todo.
En el fuego ve el Rostro del Amado; en la irrealidad percibe el signo de la Realidad; y a través de los atributos presencia el Misterio de la Sustancia (o Esencia) Divina, pues ha consumido los velos con un mero suspiro y ha quitado las cubiertas con una sola mirada.
Él contempla la nueva creación con una mirada perspicaz y comprende las señales sutiles con un corazón puro.
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«En aquel día haremos que tu vista discierna» es una evidencia de esta palabra, y es suficiente para este caso”.
[El Valle del Contentamiento a veces se traduce como el Valle de la Riqueza.]
“Después de atravesar el Valle del Puro Contentamiento, el viajero llega al Valle del Asombro.
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