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Esta carta nos es conocida únicamente por el testimonio del Venerable Francisco Gonzaga, OFM, [1] quien, hablando de la Provincia de Aragón en su obra sobre el origen de la Orden Seráfica, [2] menciona que el Beato Juan Parenti, primer Ministro General después de San Francisco (1227-1232), trajo una copia de la carta a España. Por la buena fe de Gonzaga, Wadding incluyó esta carta en su edición de los Opuscula, donde figura como Epist. XV. Dado que el estilo de la carta y las ideas que expresa se correspondían tan admirablemente con los escritos de San Francisco, los editores de Quaracchi y el profesor Goetz [3] no han dudado en aceptarla como auténtica. Hasta la fecha no se ha encontrado ninguna copia de la carta aparte de la transcrita por Wadding, y es según su texto de 1623 que se traduce aquí:
A todos los podestás, y cónsules, jueces y gobernadores, en cualquier parte del mundo, y a todos los demás a quienes pueda llegar esta carta, el hermano Francisco, vuestro pequeño y despreciable servidor, os desea salud y paz.
Considera y observa que el día de la muerte se acerca. [4] Te pido, por tanto, con la mayor reverencia posible, que no olvides al Señor por las preocupaciones y afanes de este mundo y que no te desvíes de sus mandamientos, pues todos los que lo olvidan y se apartan de sus mandamientos son malditos [5] y serán olvidados por Él. [6] Y cuando llegue el día de la muerte, todo lo que creen tener les será arrebatado. [7] Y cuanto más sabios y poderosos hayan sido en este mundo, mayores tormentos sufrirán en el infierno. [8]
Por lo tanto, les aconsejo encarecidamente, señores, que dejen de lado toda preocupación y solicitud y reciban con prontitud el Santísimo Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo en santa conmemoración suya. Y hagan que el pueblo encomendado a ustedes rinda tan gran honor al Señor, que cada tarde se anuncie por un pregonero o por otra señal, para que resuenen alabanzas y gracias al Señor Dios Todopoderoso de parte de todo el pueblo. Y si no lo hacen, sepan que están obligados a rendir cuentas ante su Señor Dios Jesucristo en el Día del Juicio. Que quienes guarden este escrito y lo observen sepan que son bendecidos por el Señor Dios.
125:1 Ministro General de la Orden, 1579-1587, luego Obispo de Mantua (ver Acta Ordinis Minorum, 1904, p. 265). ↩︎
125:2 De Origine Seraphicae Religionis Franciscanae (Venecia 1603), p. 806. ↩︎
125:3 Véase Quellen, etc., pág. 535. ↩︎
125:4 Véase Génesis 47: 39. ↩︎
126:1 Véase Salmo 118: 21. ↩︎
126:2 Véase Ezequiel 33:12. ↩︎
126:3 Véase Lucas 8: 18. ↩︎
126:4 Véase Sab. 6: 7. ↩︎