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Página 15, nota 1. El poste de las carretas indias está firmemente atado con correas.
P. 27, párrafo 10. Leer,—Vâg. S. I, 15 b; I, 15 c.
P. 28, párrafo 12, y nota 2. El texto Kânva presenta el orden correcto de castas: «tâny etâni katvâri vâka ehîti brâhmanasyâgahy âdraveti râganyasya ka vaisyasya kâdhâveti sûdrasya».
P. 47, párrafo 1. El Taitt. S. (II, 6, 6) tiene una versión algo diferente de esta leyenda: Agni tenía tres hermanos mayores. Mientras llevaban las ofrendas a los dioses, perecieron. Agni temió: «De igual manera, este sufrirá la destrucción (ârtim ârishyati)». Se ocultó. Se adentró en las aguas. Los dioses querían encontrarlo. Un pez lo traicionó. Lo maldijo: «¡Que la gente te mate por cualquier medio que se les ocurra (dhiyâ-dhiyâ), quien me has traicionado!». Por lo tanto, mataron al pez por cualquier medio que se les ocurrió, pues estaba maldito. Lo encontraron y le dijeron: «¡Vuelve con nosotros y lleva nuestra ofrenda!». Dijo: «Pido una bendición: la porción del ghee que caiga fuera de los palitos de cercado, antes de ser ofrecida, ¡esa será la porción de mis hermanos!». Por lo tanto, la porción del ghee que caiga fuera de los palitos de cercado, esa será su porción; con eso los satisface.
P. 47, párrafo 2. El texto de Kânva dice: 'Ellos siguieron a Indra tal como ahora un brahmán sigue a un kshatriya bendiciéndolo (âsamsamâno ‘nukarati)’.
P. 85, párrafo 6. Lea, pues esto representa el fleco (del manto inferior del Sacrificador), y es en el lado derecho donde el fleco (está metido)… pues el fleco también está cubierto (al estar metido). Cf. más abajo hasta la p. 368.
P. 118, línea 18. Lea: ‘Tuyo’ en lugar de ‘Tuyo’.
P. 164, párr. 2. El profesor Delbrück, Investigaciones Sintácticas II, p. 118, traduce: «Y de la boca que había estado bebiendo surâ, saltó el gorrión: de ahí que este último cante tan alegremente, pues, en realidad, canta tan alegremente como si hubiera bebido surâ». Sin embargo, ibíd. III, p. 64.
P. 175, párrafo 1. Compárese también la leyenda correspondiente en Taitt. Br. I, 6, 7, 4:—Indra, tras matar a Vritra, se dirigió al extremo, pensando: «He cometido un pecado (aparâdham, ? Lo he perdido)». Dijo: «¿Quién lo descubrirá?». Los Maruts respondieron: «Elegiremos una bendición, entonces lo sabremos: ¡que se nos haga la primera ofrenda!». Se burlaron de él (Vritra), etc. (Según Sâyana, en Taitt. S. I, 8, 4, Indra huye del miedo y dice, al alcance del Marut: «¿Vritra ha muerto o no? ¿Quién se acercará a él y lo descubrirá?», etc.).
P. 183, párrafo 1. Según Sâyana, en Taitt. Br. I, 1, 3, 10, fue la planta de Soma (soma-vallî) la que fue robada por Gâyatrî devatâ, y una de sus hojas (parna) se rompió y, al caer al suelo, se convirtió en un árbol palâsa. Véase también Taitt. S. VI, 1, 6; Sat. Br. III, 2, 4, 1 y ss.; Weber, Ind. Stud. II, 312 y ss.
P. 184, nota 4. Añadir: —Comparar con Max Müller, Hist. of Antigua Literatura Sánscrita, p. 352.
P. 206, párrafo 19. Correcto, — ‘Bhâllaveya’ (también II, 1, 4, 6).
P. 288, nota 2. Sobre la etimología de nakshatra, véase también Max Müller, Rig-veda-Samhitâ IV, p. lxvi, nota.
P. 310, párrs. 8-9. Correcto: «Y cualquiera (de los Asuras) que ellos (los dioses) mataron, permaneció vivo. En consecuencia, los dioses quedaron inferiores».
P. 313, párrafo 20. El párrafo debería haberse traducido así: —A Aruna Aupavesi, sus parientes le dijeron: «Eres de edad avanzada: ¡enciende los fuegos!». Él respondió: «Con eso me dices: «¡Guarda silencio!». Quien ha encendido sus fuegos no debe mentir, y solo callando no se miente: en esa medida, el servicio (del fuego consagrado) consiste en la verdad». De manera similar, el texto Kânva,—arunam haupavesim gñâtaya ûkuk sthaviro vâ asy agnî âdhatsveti.—sa hovâka tan maitad brûtha vâkamyama evaidhîti ma brûtheti na by agni âdhâya mrishâ vaden no vâkâ vadato 'mrishodyam asti tasmâd u satyam eva vivadishet. Véase Delbrück, Syntaktische Forschungen III, p. 29.
P. 368, párrafo 24. Léase: —Él (el Sacrificador) entonces baja el pliegue de su manto inferior y realiza una reverencia. Cf. p. 435, nota 2.