9:1:1
[ p. 150 ]
NOVENO KÂNDA.
####(continuado).
####SATARUDRIYA LUSTRACIÓN, INSTALACIÓN Y CONSAGRACIÓN DEL FUEGO Y SACRIFICIO SOMA.
Esta solemne y temible ceremonia consta de 425 oblaciones a Rudra, representante de los aspectos temibles de la vida y la naturaleza, acompañadas de fórmulas apropiadas dirigidas a las diversas formas del terrible dios y a sus asociados, con el fin de apaciguar su ira. Estas fórmulas conforman un kânda (XVI) completo del Vâgasaneyi-samhitâ y constituyen un Upanishad especial. Aunque solo se hace referencia a unas pocas fórmulas en el texto del Brâhmana, las diferentes partes que componen esta lúgubre letanía se mencionan de otras maneras. Por esta razón, así como por su interés intrínseco, pues sin duda refleja, en gran medida, la creencia popular en agentes demoníacos a los que el hombre está constantemente expuesto, se ofrece aquí una traducción completa de las fórmulas Satarudriya. Para una traducción al alemán de la recensión Taittirîya del texto, con las diversas versiones de Kâthaka y Vâgasaneyin, véase A. Weber, Ind. Stud. II, pág. 14 y ss.
I. 1. Reverencia, oh Rudra, a tu ira; reverencia a tu flecha; reverencia a tus dos brazos. 2. ¡Qué auspiciosa forma la tuya, libre de terror y presagio de maldad, con esa forma tan propicia, míranos, oh morador de la montaña! 3. La flecha que llevas en tu mano para lanzar, oh morador de la montaña, hazla inofensiva; oh protector de las montañas, no dañes ni a hombres ni a bestias. 4. Con palabras auspiciosas te invocamos, oh morador de la montaña, para que todos nuestros seres vivos [ p. 151 ] tengan salud y buen ánimo. 5. Que él, el primer médico divino, interceda por nosotros como nuestro intercesor: ¡aplastando a todas las serpientes, aparta toda práctica de brujería! 6. Aquel moreno, y el rubicundo y el moreno, el auspicioso —los Rudras que revolotean a su alrededor por millares en los cuadrantes: su ira detestamos. 7. Aquel que se desliza hacia abajo (el sol), rojo sangre y de cuello azul —los pastores lo han visto y los aguadores (f. las nubes) lo han visto— ¡que nos sea clemente cuando lo veamos! 8. Reverencia al de cuello azul, el que llueve de mil ojos; y a sus secuaces, a ellos rindo homenaje. 9. ¡Suelta la cuerda de los extremos de tu arco y arroja las flechas en tu mano, oh santo! 10. ¡Que no quede cuerda el arco del de trenzas, y sin flechas su aljaba! ¡Que sus flechas sean inútiles, que su vaina quede vacía! 11. Con esa arma que repele la plaga en tu mano, con tu arco, ¡protégenos por todos lados, oh el mejor de los que riegan! 12. Que la flecha de tu arco nos perdone por todos lados, y lejos de nosotros, ¡pon tu aljaba! 13. Destensando el arco y rompiendo las puntas de tus flechas, sé clemente y benévolo con nosotros, ¡oh señor de los mil ojos de cien aljabas! 14. Reverencia a tu arma destensada, la poderosa; ¡y reverencia a tus brazos y a tu arco! 15. Ni a nuestro adulto, ni a nuestro pequeño, ni al viril, ni al nonato, ni a nuestro padre, ni a nuestra madre, golpees: ¡no hagas daño a nuestros queridos cuerpos, oh Rudra! 16. ¡Ni a nuestros hijos, ni a los hijos de nuestros hijos, ni a nuestra vida, ni a nuestras vacas ni a nuestros caballos! No golpees a nuestros brillantes guerreros: ¡con ofrendas siempre te invocamos, oh Rudra!
II. 17. ¡Reverencia al líder de los ejércitos de brazos dorados, y al señor de las regiones, reverencia! ¡Reverencia a los árboles de pelo verde, y al señor de las bestias, reverencia! ¡Reverencia al brillante color hierba, y al señor de los caminos, reverencia! ¡Reverencia al portador del cordón sagrado, con cabellos dorados, y al señor de los cuerpos fuertes, reverencia! 18. ¡Reverencia al golpeador oscuro, y al señor de la comida, reverencia! ¡Reverencia al arma de Bhava, y al señor de las criaturas móviles, reverencia! ¡Reverencia al Rudra de arco tenso, y al señor de los campos, reverencia! ¡Reverencia al auriga inviolable, y al señor de los bosques, reverencia! 19. ¡Reverencia al arquitecto rubicundo, y al señor de los árboles, reverencia! ¡Reverencia al omnipresente productor de riqueza, y al señor de las plantas, reverencia! ¡Reverencia al comerciante sabio, y al señor de los retiros forestales, reverencia! ¡Reverencia al pregonero ruidoso, [ p. 152 ], y al señor de los errantes, reverencia! 20. ¡Reverencia al que avanza con su arma apuntando a todas partes, y al señor de los seres, reverencia! ¡Reverencia al golpeador victorioso, y al señor de las huestes victoriosas, reverencia! ¡Reverencia al espadachín incomparable, y al señor de los ladrones, reverencia! Reverencia al merodeador, y al señor del bosque, reverencia. 21. Reverencia al gran estafador, y al señor de los ladrones, reverencia. Reverencia al espadachín bien armado, y al señor de los ladrones, reverencia. Reverencia a los lanceros asesinos, y al señor de los saqueadores, reverencia. Reverencia a los espadachines nocturnos, y al señor de los asesinos, reverencia.
III. 22. ¡Reverencia al montañés con turbante, y al señor de los saqueadores sea reverencia! ¡Reverencia a los tiradores de flechas, y a ustedes, arqueros, sea reverencia! ¡Reverencia al que estira el arco, y a ustedes que fijan la flecha sea reverencia! ¡Reverencia a ustedes que tensan (el arco), y a ustedes que lanzan sea reverencia! 23. ¡Reverencia a ustedes que disparan, y a ustedes que perforan sea reverencia! ¡Reverencia a ustedes que duermen, y a ustedes que despiertan sea reverencia! ¡Reverencia a ustedes, los que yacen, y a ustedes, los que están sentados, sea reverencia! ¡Reverencia a ustedes, los que están de pie, y a ustedes, los que corren, sea reverencia! 24. ¡Reverencia a las reuniones, y a ustedes, señores de la reunión, sea reverencia! Reverencia a los caballos, y a vosotros, señores de los caballos, ¡reverencia! Reverencia a los victoriosos (ejércitos), y a vosotros que hiréis (reverencia). Reverencia a los apretados (ejércitos), y a vosotros que aplastáis (reverencia). 25. Reverencia a las tropas, y a vosotros, jefes de tropas, ¡reverencia! Reverencia a las bandas, y a vosotros, jefes de bandas, ¡reverencia! Reverencia a los afiladores, y a vosotros, jefes de afiladores, ¡reverencia! Reverencia a los informe, y a vosotros, los de todas las formas, ¡reverencia! 26. Reverencia a los ejércitos, y a vosotros, líderes de ejércitos, ¡reverencia! Reverencia a los guerreros de carros, y a vosotros, los que no tienen carros, ¡reverencia! ¡Reverencia a los guerreros de carros, y a vosotros, aurigas, sed reverencia! ¡Reverencia a los adultos, y a vosotros, niños, sed reverencia!
IV. 27. ¡Reverencia a los carpinteros, y a vosotros, carreteros, reverencia! ¡Reverencia a los alfareros, y a vosotros, herreros, reverencia! ¡Reverencia a las tribus de la selva, y a vosotros, pescadores, reverencia! ¡Reverencia a los cuidadores de perros, y a vosotros, cazadores, reverencia! 28. ¡Reverencia a los perros, y a vosotros, dueños de perros, reverencia! ¡Reverencia a Bhava y a Rudra! ¡Reverencia a Sarva y a Pasupati (señor de las bestias)! ¡Reverencia a Nîlagrîva! [ p. 153 ] (el de cuello azul) y a Sitikantha (el de garganta blanca)! 29. ¡Reverencia al de cabello rizado y al de cabello rapado! ¡Reverencia al de mil ojos y al de cien arcos! ¡Reverencia al morador de la montaña y al calvo! ¡Reverencia al jefe de los que riegan y al tirador de flechas! 30. ¡Reverencia al bajo y al enano! ¡Reverencia al alto y al viejo! ¡Reverencia al adulto y al que está creciendo! ¡Reverencia al más alto y al primero! 31. ¡Reverencia al rápido y ágil! ¡Reverencia al veloz y ágil! ¡Reverencia al impetuoso y rugiente! ¡Reverencia al habitante del río y al habitante de la isla!
V. 32. ¡Reverencia al mayor y al menor! ¡Reverencia al primogénito y al que nace después! ¡Reverencia al del medio y al que ha fracasado! ¡Reverencia al último y al último! 33. ¡Reverencia al que habita en los castillos del aire, y al que está en el anillo mágico! ¡Reverencia al que está en el poder de Yama (la muerte), y al que vive a salvo! ¡Reverencia al que está en la cima de su fama, y al que está en su fin! ¡Reverencia al que está en la tierra cultivada, y al que está en la era! 34. ¡Reverencia al que habita en el bosque, y al que está en la selva! ¡Reverencia al sonido y al eco! ¡Reverencia al del ejército veloz, y al del carro veloz! ¡Reverencia al héroe y al destructor! 35. ¡Reverencia al yelmo y al acorazado! ¡Reverencia al cota de malla y al coraza! ¡Reverencia al famoso y al líder del ejército famoso! ¡Reverencia al que habita en el tambor y al que está en la baqueta! 36. ¡Reverencia al audaz y al deliberado! ¡Reverencia al espadachín y al que porta el carcaj! ¡Reverencia al de la afilada flecha y al armado! ¡Reverencia al bien armado y al que empuña un buen…
VI. 37. ¡Reverencia al que mora en el arroyo y al que está en el camino! ¡Reverencia al que está en el llano (?), y al que está en el estanque! ¡Reverencia al que está en la zanja y al que está en el lago! ¡Reverencia al que está en el río y al que está en el estanque! 38. ¡Reverencia al que mora en el pozo y al que está en la orilla! ¡Reverencia al que está en el cielo nublado (?), y al que está en el calor del sol! ¡Reverencia al que está en las nubes y al que está en los relámpagos! ¡Reverencia al que está bajo la lluvia y al que está en la sequía! 39. ¡Reverencia al que mora en el viento y al que está en la nube de tormenta (?)! ¡Reverencia al que mora en la casa y al que la cuida! ¡Reverencia al Soma! [ p. 154 ] ¡y Rudra! ¡Reverencia al moreno y al rubicundo! 40. ¡Reverencia al propicio y al señor de las bestias! ¡Reverencia al terrible y temible! ¡Reverencia al que golpea de cerca y al que golpea de lejos! ¡Reverencia al asesino y al matador! ¡Reverencia a los árboles de pelo dorado! ¡Reverencia al libertador!
VII. 41. ¡Reverencia al gentil y al amigable! ¡Reverencia al pacífico y agradable! ¡Reverencia al bondadoso y al más bondadoso!
VIII. 42. ¡Reverencia al que está en la otra orilla y al que está en la cercana! ¡Reverencia al que cruza y al que desembarca! ¡Reverencia al que habita en el vado y al que está en la orilla! ¡Reverencia al que habita en la hierba y al que está en la espuma! 43. ¡Reverencia al que habita en la arena y al que está en la corriente! ¡Reverencia al que habita en lo pedregoso y al que está en lugares habitables! ¡Reverencia al de pelo rizado y al de pelo liso (?)! ¡Reverencia al que habita en tierra árida y al que está en el camino trillado! 44. ¡Reverencia al que habita en el corral y al que está en el establo! ¡Reverencia al que habita en el lecho y al que está en la casa! ¡Reverencia al que habita en el corazón y al que está en el remolino! Reverencia al que habita en el pozo, ¡y al que está en el abismo! 45. Reverencia al que habita en lo seco, ¡y al que está verde! Reverencia al que habita en el polvo, ¡y al que está en la niebla! Reverencia al que habita en el bosquecillo, ¡y al que está en el arbusto! Reverencia al que está en la tierra, ¡y al que está en el barranco! 46. Reverencia al que habita en la hoja, ¡y al que está en la hoja caída! Reverencia al que gruñe, ¡y al que golpea! Reverencia al que arrebata, ¡y al que repele (?)! Reverencia a los fabricantes de flechas, ¡y a ustedes, fabricantes de arcos! —¡Reverencia a ustedes, los corazones brillantes de los dioses! Reverencia al que discrimina, reverencia al destructor, reverencia al inamovible!
IX. 47. ¡Cazador, señor de la planta (Soma)! ¡Cuchillo azul-rojo! No asustes ni lastimes a esta gente ni a este ganado: ¡que ninguno de nosotros enferme! 48. Estas oraciones las elevamos ante el poderoso Rudra, la mitra trenzada de los héroes, para que haya seguridad para los bípedos y los cuadrúpedos, y para que todo en esta aldea sea saludable y próspero. 49. Esa forma amistosa tuya, oh Rudra, amistosa y siempre sanadora, amistosa y sanadora para los afligidos: ¡sé misericordioso con nosotros para que vivamos! 50. Que la flecha de Rudra nos perdone, y la mala voluntad de los violentos y malévolos [ p. 155 ] uno: ¡Desata el fuerte (arco) para que no dañe a nuestros patrones, oh, quien derrama (regalos), y sé misericordioso con nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos! 51. Sé amable y bien dispuesto con nosotros, oh, el más amable jefe de los que derraman, deja tu arma en el árbol más alto, y poniéndote la piel, ven y únete a nosotros, ¡llevando la lanza! 52. ¡Oh, dispersador rojo sangre, reverencia a ti, santo, que esas mil flechas tuyas caigan sobre otro que no sea nosotros! 53. ¡Las mil y una flechas de tus brazos, aparta sus cabezas de nosotros, oh, santo señor! 54. ¡Cuantos incontables miles de Rudras hay sobre la tierra, sus arcos desatamos (y arrojamos) a mil leguas! 55. Los Bhavas en este gran mar, el aire: sus arcos desatamos a mil leguas. 56. Los Rudras de cuello azul y garganta blanca sentados en el cielo: sus arcos destensamos a mil leguas. 57. Los Sarvas de cuello azul y garganta blanca que moran bajo la tierra: sus arcos destensamos a mil leguas. 58. Los verdes hierba en los árboles, los de cuello azul y rojo sangre: sus arcos destensamos a mil leguas. 59. Aquellos que son los jefes de los espíritus, lampiños y trenzados: sus arcos destensamos a mil leguas. 60. Aquellos que son los guardianes de los caminos, portadores de alimento, luchadores por la vida (?): sus arcos destensamos a mil leguas. 61. Aquellos que rondan los lugares de baño, blandiendo lanza y espada: sus arcos destensamos a mil leguas. 62. A quienes hieren a los hombres en sus comidas y a quienes beben en sus copas: destensamos sus arcos a mil leguas. 63. ¡Cuántos Rudras hay dispersos por las regiones, tantos y más!: destensamos sus arcos a mil leguas. —64. ¡Reverencia a los Rudras que moran en el cielo, cuyas flechas son la lluvia! A ellos (extiendo) diez (dedos) hacia el este, diez hacia el sur, diez hacia el oeste, diez hacia el norte, diez hacia arriba: ¡a ellos sea reverencia! Que nos tengan misericordia y nos ayuden: a quienquiera que odiemos, y a quienquiera que nos odie, ¡a ese lo arrojamos a sus fauces! 65. ¡Reverencia a los Rudras que moran en el aire, cuyas flechas son el viento! A ellos (extiendo) diez (dedos) hacia el este, diez hacia el sur, diez hacia el oeste, diez hacia el norte, diez hacia arriba: ¡a ellos sea reverencia! Que nos tengan misericordia y nos ayuden.A quienquiera que odiemos, y a quienquiera que nos odie, ¡a ese lo arrojamos a sus fauces! 66. Reverencia a los Rudras que moran en la tierra, ¡cuyas flechas son alimento! A ellos (extiendo) diez dedos hacia el este, diez hacia el sur, diez hacia el oeste, diez hacia el norte, diez hacia arriba: ¡a ellos sea reverencia! Que nos tengan misericordia y nos ayuden: a quienquiera que odiemos, y a quienquiera que nos odie, ¡a ese lo arrojamos a sus fauces! [ p. 156 ] 9:1:1:11. Entonces realiza la ofrenda Satarudriya! Este Agni completo ahora [^260] se ha completado: ahora es la deidad Rudra. Sobre él los dioses otorgaron la forma suprema, la inmortalidad. Ardiendo, permaneció allí anhelando alimento. Los dioses tenían miedo de él por temor a que les hiciera daño.
9:1:1:22. Dijeron: «¡Recopilemos alimento para él; con ello lo apaciguaremos!». Recogieron para él ese alimento, el Sântadevatya [1], y así lo apaciguaron; y puesto que con ello apaciguaron (sam) al dios (deva), se le llama Sântadevatya; —Sântadevatya, sin duda, se llama aquí místicamente «Satarudriya [2]», pues los dioses aman al místico. Y de igual manera, este Sacrificador le otorga ahora la forma suprema, la inmortalidad. Ardiendo, permanece allí, anhelando alimento. Él recoge para él ese alimento, el Sântadevatya, y con ello lo apacigua.
9:1:1:33. Ofrece semillas de sésamo silvestre. Él (Agni) crece cuando se desarrolla: crece para (el consumo) de todo tipo de alimento. Y las semillas de sésamo silvestre representan ambos tipos de alimento, tanto el cultivado como el silvestre: en cuanto semillas de sésamo, son un (tipo de alimento cultivado), y en cuanto maduran en tierra sin arar, son silvestres; así, lo satisface con ambos tipos de alimento, tanto el cultivado como el silvestre. [ p. 157 ] 9:1:1:44. Le ofrece por medio de una hoja de arca [3], el árbol de arca (Calotropis gigantea) es alimento: así le satisface con comida.
9:1:1:55. Él ofrece sobre (tres) piedras envolventes: —estas piedras envolventes son los (tres) Agnis; y así es sobre Agni mismo que estas oblaciones suyas se ofrecen.
9:1:1:66. Y en cuanto a por qué realiza la ofrenda Satarudriya. Cuando Pragâpati se desintegró, las deidades se alejaron de él. Solo un dios permaneció intacto, a saber, Manyu (ira): extendido, permaneció en su interior. Pragâpati lloró, y sus lágrimas se posaron en Manyu. Se convirtió en Rudra, el de las cien cabezas, los mil ojos y los cien temblores. Y las demás gotas que cayeron se extendieron por estos mundos en incontables cantidades, por miles; y como se originaron del llanto (rud), se les llamó Rudras (rugidores). Ese Rudra de cien cabezas, mil ojos y cien carcajes, con su arco tensado y su flecha encordada, inspiraba miedo, pues buscaba alimento. Los dioses le temían.
9:1:1:77. Dijeron a Pragâpati: «¡Tenemos miedo de este, no sea que nos haga daño!». Él dijo: «¡Reúnanle comida y apacítenla con ella!». Recogieron para él esa comida, la Satarudriya (ofrenda), y así lo apaciguaron. Y puesto que con ello apaciguaron (sam) al Rudra de cien cabezas (satasîrsha), se le llama Satasîrsharudrasamanîya, y satasîrsharudrasamanîya, sin duda, es lo que [ p. 158 ] místicamente llaman Satarudriya, pues los dioses aman al místico. Y de igual manera, este (Sacrificador) ahora recoge para él ese alimento, el Satarudriya, y lo apacigua con ello.
9:1:1:88. Le ofrece harina de gavedhukâ; pues del lugar donde esa deidad yacía desarticulada, brotaron plantas de gavedhukâ (coix barbata): así le gratifica con su propia porción, con su propia savia vital.
9:1:1:99. Él ofrece por medio de una hoja de arka; porque ese árbol brotó del lugar de descanso de ese dios: así lo gratifica con su propia porción, con su propia savia vital.
9:1:1:1010. Ofrenda sobre (tres) piedras de contención [4], pues estas piedras son el cabello, y ni el veneno ni ninguna otra cosa daña el cabello. Ofrenda de pie a la izquierda (norte) de Agni (el altar), con la cara hacia el norte; pues en esa región se encuentra la casa de ese dios [5]: es así en su propia región donde lo complace, en su propia región lo satisface con la ofrenda.
9:1:1:1111. El primer Svâhâ (‘salve’) que pronuncia sobre el que está a la altura de la rodilla, -lo que está a la altura de la rodilla está, por así decirlo, abajo, y abajo, por así decirlo, está este mundo (terrestre): de esta manera gratifica a aquellos Rudras que entraron en este mundo.
9:1:1:1212. Entonces, en el que está a la altura del ombligo, —lo que está a la altura del ombligo [ p. 159 ] es, por así decirlo, el medio; y el medio, por así decirlo, es el mundo del aire: así gratifica a aquellos Rudras que entraron en el mundo del aire.
9:1:1:1313. Entonces, en el que llega a la boca, lo que llega a la boca está, por así decirlo, arriba, y arriba, por así decirlo, está el mundo de allá: así gratifica a aquellos Rudras que entraron en el mundo de allá. [Lo hace] con Svâhâ, —el Svâhâ es alimento: con el alimento así los gratifica.
9:1:1:1414. [Ofrece, con Vâg. S. XVI, 1]: «¡Reverencia, oh Rudra, a tu ira!». Con ello rinde homenaje a la ira que aún albergaba en su interior: «¡Y reverencia a tu flecha, y reverencia a tus dos brazos!», pues inspiraba temor con su flecha y sus brazos.
9:1:1:1515. Ese dios que se convirtió en el de cien cabezas (Rudra) es el jefe (kshatra [6]), y aquellos otros que surgieron de las gotas son los campesinos (miembros del clan): estos campesinos, en primer lugar, asignaron a ese jefe esta parte especial, a saber, este primer capítulo de fórmulas [7], y lo gratificaron con ello. Y de igual manera, este (Sacrificador) ahora le asigna esto como su parte especial, y lo gratifica con ello. Por lo tanto, esta sección está dirigida a una sola deidad, a Rudra; pues es a él a quien gratifica con ello.
9:1:1:1616. Aquí hay catorce fórmulas: trece meses son un año, y Pragâpati es el decimocuarto; [ p. 160 ] y Pragâpati es Agni: tan grande como Agni es, tan grande es su medida, con tanta comida lo gratifica. «¡Reverencia! ¡Reverencia!», dice; siendo la reverencia sacrificio, es mediante el sacrificio, mediante la reverencia, como lo venera. Por lo tanto, no debe mencionar a nadie indigno de sacrificio, pues sería como si le dijera: «¡Sacrificio para ti!».
9:1:1:1717. Luego hace una ofrenda a quienes forman parejas [8]: “¡Reverencia a fulano! ¡Reverencia a fulano!”. Es como si dijera: “¡Tú, NN, y este, no nos hagan daño!”, pues de ninguna manera un hombre conocido y al que se apela [9] nos hace daño.
9:1:1:1818. [Vâg. S. XVI, 17], «¡Reverencia al líder de las huestes de brazos dorados, y al señor de las regiones!», pues él (Rudra-Agni) es en verdad el líder de las huestes de brazos dorados [10] y el señor de las regiones. Y como todo en este segundo capítulo de fórmulas se aplica a una misma deidad, con ello lo complace (al dios Rudra) y hace que el jefe tenga una parte en el pueblo (o el clan): por lo tanto, todo lo que pertenece al pueblo [11], en eso el jefe tiene una parte. Y esos (Rudras) que se extienden por estos mundos, incontables, por miles [12], son las deidades a quienes ahora ofrece.
9:1:1:1919. Así hace ofrendas a las tribus (de Rudras), pues fueron esas tribus, esos Rudras, las que se expandieron, y dondequiera que estén, él las complace. Y así, en efecto, complace a esas tribus de Rudras; y, siendo los hombres a la manera de los dioses, por lo tanto también complace a estas tribus de hombres: tribu tras tribu.
9:1:1:2020. Ahora bien, algunas de estas (fórmulas) tienen ‘reverencia’ en ambos lados, y otras solo en un lado; —más terribles y más inquietos, en verdad, son aquellos (Rudras) que tienen ‘reverencia’ en ambos lados: en ambos lados, de ese modo los apacigua mediante el sacrificio, mediante la reverencia.
9:1:1:2121. Con (cada conjunto de) ochenta (fórmulas) pronuncia el Svâhâ [13], —en el primer anuvâka, y en ochenta, y en ochenta; y las fórmulas que siguen hasta las fórmulas de ‘desencadenamiento’ (Vâg. S. XVI, 54-63),—ochenta [14] significan alimento: por medio del alimento los gratifica así.
9:1:1:2222. Así murmura estas fórmulas (las cuatro últimas de Vâg. S. XVI, 46): “¡Reverencia a ustedes, los centelleantes (corazones de los dioses)!”, pues este es su refugio predilecto, ya sea como un hijo querido o como el corazón: por lo tanto, siempre que tema a ese dios (Rudra), que le ofrezca con esas expresiones místicas, pues se acerca al refugio predilecto de ese dios, y para que ese dios no le haga daño.
9:1:1:2323. ‘Reverencia a ti, el brillante [15],’ [ p. 162 ] porque aquellos (Rudras) producen (kar) todo aquí,—‘¡corazones de los dioses!’—Agni, Vâyu y Âditya (fuego, viento y sol), estos verdaderamente son los corazones de los dioses;—‘¡Reverencia a los que discriminan!’—porque aquellos (dioses) discriminan todo aquí;—‘¡Reverencia a los destructivos!’—porque aquellos (dioses) destruyen a quienes desean destruir;—‘¡Reverencia a los inamovibles!’—porque esos (dioses) no (pueden ser) removidos de estos mundos.
9:1:1:2424. Luego murmura lo que sigue (Vâg. S. XVI, 47 ss.): «¡Cazador! ¡Señor de la planta (Soma)!» —ese (dios) es en verdad un repelente, pues ahuyenta a quien quiere ahuyentar; —«señor de la planta» —es decir, «señor de la planta Soma»—; «Oh, hendedor azul-rojo [16]»— son nombres y formas de él: así lo complace llamándolo por sus nombres; —«¡No asustes ni lastimes a esta gente ni a este ganado! ¡Que ninguno de nosotros enferme!» como el texto, así el sentido.
9:1:1:2525. Ese dios (Rudra) es el kshatra (poder gobernante; jefatura o jefe); y para ese jefe estos campesinos reservan esta porción especial, a saber, la primera sección (de fórmulas); y ahora él (el Sacrificador) le reserva esa porción posterior, y con ello lo gratifica; y, por lo tanto, esta (sección) también pertenece a una sola deidad, a saber, a Rudra; pues es a él a quien gratifica con ello. [ p. 163 ] 9:1:1:2626. Estas son siete fórmulas: el altar de fuego consta de siete capas, el año consta de siete meses, y Agni es el año: tan grande como Agni es, tan grande es su medida, con tanta comida lo gratifica. Estas dos clases de fórmulas suman veintiuna: los doce meses, las cinco estaciones, estos tres mundos y aquel sol, el vigésimo primero, conforman esta cantidad.
9:1:1:2727. Luego ofrece las libaciones de las fórmulas de desencordamiento [17]. Pues en aquel momento, los dioses, tras complacer a los Rudras con esa comida, desencordaron sus arcos mediante estas fórmulas; y, de igual manera, este Sacrificador, tras complacerlos con esa comida, ahora desencorda sus arcos mediante estas fórmulas; pues con un arco desencordado no se daña a nadie.
9:1:1:2828. Aquí ahora dice ‘a mil leguas’, porque mil leguas es la distancia más lejana; y así desata sus arcos en la distancia más lejana.
9:1:1:2929. Y, de nuevo, en cuanto a por qué dice ‘a mil leguas’, mil leguas significa este Agni (altar de fuego), pues ni de esta manera ni de aquella manera hay nada más grande que él; y es cuando hace ofrenda en el fuego que desata sus arcos a mil leguas.
9:1:1:3030. ‘Miles incontables, en este gran mar’, así, dondequiera que estén, él desata sus arcos. [ p. 164 ] 9:1:1:3131. Hace diez de estas ofrendas de ‘desatasque’: el Virâg consta de diez sílabas, y Agni es Virâg (que brilla ampliamente o gobierna); hay diez regiones, y Agni es las regiones; hay diez aires vitales, y Agni es los aires vitales: tan grande como Agni es, tan grande como es su medida, en tanto desata sus arcos.
9:1:1:3232. Luego ofrece la serie descendente [18] (oblaciones). Pues entonces (en las oblaciones anteriores) asciende a estos mundos desde aquí: esto es, por así decirlo, un ascenso desde aquí. Pero esta (tierra) es un lugar de descanso firme: los dioses regresaron a este lugar de descanso; y de la misma manera, el Sacrificador ahora regresa a este lugar de descanso.
9:1:1:3333. Y, de nuevo, en cuanto a por qué desciende. Luego (en las oblaciones anteriores) va en busca de esos dioses, complaciéndolos (propiciándolos). Desde allí, recupera su ser a la vida; y así, mediante ese ser suyo, alcanza todo el poder vital.
9:1:1:3434. Y, de nuevo, en cuanto a por qué desciende. Entonces (en las oblaciones anteriores) gratifica a esos Rudras de aquí hacia arriba; ahora lo hace de nuevo de allí hacia arriba.
9:1:1:3535. [Vâg. S. XVI 64], «Reverencia a los Rudras que moran en el cielo» —con ello reverencia a los Rudras que están en el mundo de allá; «cuyas flechas son la lluvia», pues la lluvia es [ p. 165 ] en verdad sus flechas, y con la lluvia hieren a quien quieren herir.
9:1:1:3636. [Vâg. S. XVI, 65], «Reverencia a los Rudras que habitan en el aire» —con ello reverencia a los Rudras que están en el aire; «cuyas flechas son el viento», pues el viento es, en verdad, sus flechas, y con el viento hieren a quien quieren herir.
9:1:1:3737. [Vâg. S. XVI, 66], «Reverencia a los Rudras que moran en la Tierra» —con ello reverencia a los Rudras que están en este mundo (terrestre); «cuyas flechas son alimento», pues el alimento es, en verdad, sus flechas, y mediante el alimento hieren a quienes desean herir.
9:1:1:3838. ‘A ellos (extiendo) diez (dedos) hacia adelante, diez a la derecha, diez hacia atrás, diez a la izquierda, diez hacia arriba [19],’ —de diez sílabas consta el Virâg, y Agni es Virâg; hay diez estaciones, y Agni es las estaciones; hay diez aires vitales, y Agni es los aires vitales: tan grande como es Agni, tan grande como es su medida, con tanta comida los gratifica.
9:1:1:3939. Y en cuanto a por qué dice “diez-diez”, —hay diez dedos en las manos unidas [20]: así les hace reverencia en ambas direcciones; y por eso, el que está asustado junta las manos;— “¡Reverencia a ellos!” —así les hace reverencia;— “¡Que nos tengan piedad!” —así le tienen piedad;— “¡A quienquiera que odiemos, y a quienquiera que nos odie, a ese arrojamos en sus fauces!” —así arroja en sus fauces [ p. 166 ] a quienquiera que odie, y a quienquiera que lo odie. Puede decir: «¡A fulano lo arrojo a sus fauces!», nombrando a quien odia, y entonces ya no tendrá ningún poder sobre él. Pero que no preste atención a este mandato, pues se refiere a él mismo a quien odia quien sabe esto.
9:1:1:4040. En tres vueltas desciende, —Agni es triple: tan grande como Agni, tan grande como su medida, con tanta comida los complace. Con ‘Svâhâ’ (ofrece), pues Svâhâ es alimento: con comida los complace. Tres veces (en tres vueltas) asciende de aquí hacia arriba, —eso suma seis: el significado de esto ya se ha explicado [21].
9:1:1:4141. Y en cuanto a por qué desciende en tres vueltas, es porque asciende en tres vueltas: así, en tantas vueltas como asciende, en tantas vueltas desciende.
9:1:1:4242. Luego arroja esa hoja de arka [22] al pozo; pues con ella realiza el sacrificio consagrado a Rudra, y esa misma hoja es desfavorable; la guarda para que nadie la pise y sufra daño; por lo tanto, la arroja al pozo. Y, de nuevo, en cuanto a por qué la arroja al pozo, el pozo, sin duda, representa el fuego, y por lo tanto, ese fuego la consume. Ahora bien, en cuanto a la correspondencia simbólica.
9:1:1:4343. En cuanto a esto, dicen: “¿Cómo logra este Satarudriya (conformidad) con el año y Agni? ¿Cómo se corresponde con el año, con [ p. 167 ] Agni?”. Pues bien, este Satarudriya incluye trescientas sesenta fórmulas; y otras treinta y treinta y cinco. Ahora bien, en cuanto a los trescientos sesenta que hay, tantos días tiene el año: así se obtienen los días del año. Y en cuanto a las treinta (fórmulas) que existen, son las treinta noches del mes: con ello obtiene las noches del mes: así obtiene tanto los días como las noches del año. Y en cuanto a las treinta y cinco (fórmulas) que existen, son el decimotercer mes [23], el ser [de Agni], —el cuerpo [consta de] treinta (extremidades [24]), los pies de dos, la respiración de dos (inhalación y espiración), y la cabeza es la trigésima quinta: así es el año. Y de esta manera, este Satarudriya suyo alcanza [la conformidad con] el año, Agni, y corresponde al año, Agni. Y, de hecho, en el altar de fuego del Sândila se colocan en el medio tantos ladrillos con fórmulas adjuntas a ellos, porque estos ladrillos son de hecho los mismos que estos diferentes Agnis (invocados en el Satarudriya); y así estos Agnis suyos llegan a recibir oblaciones ofrecidas por separado por medio del Satarudriya.
9:1:1:4444. En cuanto a esto, dicen: “¿Cómo logra este Satarudriya su conformidad con la Gran [ p. 168 ] Letanía [25]? ¿Cómo se corresponde con la Gran Letanía?”. Pues bien, esas veinticinco fórmulas que hay a ambos lados de las ochenta [26] constituyen el cuerpo de veinticinco partes [27]; y donde está el cuerpo (del ave de altar), incluye la cabeza, las alas y la cola. Y con las ochenta fórmulas que hay en la Satarudriya, se obtienen las ochenta correspondientes del Mahad uktham, pues con ochenta se recita la Gran Letanía. Y lo que hay en la Satarudriya después de las ochenta es para él igual a lo que hay en la Gran Letanía después de las ochenta [28]; y de esta manera, su Satarudriya [ p. 169 ] alcanza la Gran Letanía; de esta manera, se corresponde con ella.
9:1:2
9:1:2:11. Luego lo rocía (Agni-Rudra, el altar de fuego). Pues los dioses, habiéndolo apaciguado con el Satarudriya, lo apaciguaron aún más; y de igual manera, este (Sacrificador), ahora que lo ha apaciguado con el Satarudriya, lo apacigua aún más con él.
9:1:2:22. Con agua lo rocía [29], —el agua es un medio para apaciguar (calmar): así lo apacigua. Lo rocía por todas partes; así lo apacigua por todas partes. Tres veces lo rocía, —tres veces es Agni: tan grande como es Agni, tan grande como es su medida, con tanto lo apacigua.
9:1:2:33. Y, además, en cuanto a por qué lo rocía, —que Agni (el altar de fuego), sin duda, es estos mundos: por el agua, así los abarca; por el océano, de hecho, los abarca. Por todos lados (rocía el altar): de ahí que el océano fluya alrededor de estos mundos por todos lados. De izquierda a derecha (rocía): de ahí que el océano fluya alrededor de estos mundos de izquierda a derecha.
9:1:2:44. Para protegerse de cualquier daño, es el Agnîdh quien rocía, pues el Agnîdh es lo mismo que Agni, y nadie se daña a sí mismo. De una piedra (rocía), pues de la roca brota agua; de la axila, pues de la axila brota agua; de la axila derecha [30], pues de la axila derecha brota agua. [ p. 170 ] 9:1:2:55. [Rocía la piedra con Vâg. S. XVII, 1], «El alimento que yace en la roca, en la montaña» —pues ese alimento, el agua, se encuentra en la roca, en las montañas—; «la bebida que se obtiene de las aguas, plantas y árboles» —pues de todo ello se obtiene esa bebida—; «¡traednos esa savia y ese alimento, oh Maruts, como generosos dadores!» —pues los Maruts son los gobernantes de la lluvia. Con «En la roca está tu hambre», él (después de regar el altar) deposita el cántaro sobre la piedra: así deposita el hambre en la piedra, por lo que la piedra no es apta para comer. Pero también es dura la piedra, y dura el hambre: así coloca lo duro junto con lo duro. Con «¡En mí está tu alimento!», toma el cántaro: así recoge el alimento en su interior. Así lo hace una segunda y una tercera vez.
9:1:2:66. Tras dejar (finalmente) el cántaro, recorre tres veces (el altar); pues cuando (al rociar) lo rodea, por así decirlo, se burla de él (Agni-Rudra). Ahora le compensa, por (su) propia seguridad.
9:1:2:77. Y, de nuevo, en cuanto a por qué lo recorre, entonces (al rociar el altar) va tras él [31] (Agni-Rudra): entonces recupera su propio ser a la vida, y así, por ese ser suyo, obtiene todo el poder vital.
9:1:2:88. Lo recorre tres veces, pues tres veces lo rodea (mientras rocía): así, cuantas veces lo rodea, tantas veces lo recorre. [ p. 171 ] 9:1:2:99. Tras introducir la piedra en el cántaro, la arrojan en esa dirección (suroeste), pues esa es la región de Nirriti: así, envía el dolor [32] a la región de Nirriti.
9:1:2:1010. Porque en ese momento, los dioses, habiéndolo apaciguado con el Satarudriya y el agua, expulsaron así su dolor, su mal; y de la misma manera, este (Sacrificador) ahora, después de apaciguarlo con el Satarudriya y el agua, expulsa su dolor, su mal.
9:1:2:1111. Lo arroja fuera del altar de fuego; pues este altar de fuego es, en verdad, lo mismo que estos (tres) mundos: así, pone el dolor fuera de estos mundos; fuera del terreno de sacrificio (vedi); pues el Vedi es esta (tierra): así, pone el dolor fuera de esta tierra.
9:1:2:1212. De pie junto al muslo derecho del Vedi, con la cara hacia el este, lo lanza hacia el sur diciendo: “¡Que tu dolor penetre en aquel a quien odiamos!”, y así su dolor penetra en quien odia. Puede decir: “¡Que tu dolor penetre en fulano!”, nombrando a quien odia, y entonces ya no tiene ningún poder sobre él; pero que no le preste atención, pues se refiere a él mismo a quien odia quien sabe esto. Si [33] permanece intacto, que ordene (al Pratiprasthâtri) que lo rompa; pues solo cuando se rompe, el dolor penetra en quien odia. Regresan (al altar) sin mirar atrás: así dejan atrás el dolor y el mal sin volver la vista atrás.
9:1:2:1313. Al regresar, convierte los ladrillos en sus propias vacas lecheras. [ p. 172 ], pues los dioses, tras apaciguarlo (a Agni-Rudra) con el Satarudriya y el agua, y expulsar su dolor y maldad, regresaron (al altar) e hicieron de los ladrillos sus propias vacas lecheras. De la misma manera, este (Sacrificador) ahora, tras apaciguarlo con el Satarudriya y el agua, y expulsar su dolor y maldad, regresa y convierte los ladrillos en sus propias vacas lecheras.
9:1:2:1414. Y algunos dicen: «Que los haga suyos estando sentado, pues sentado se ordeña la vaca». Pero que los haga suyos estando de pie; pues ese altar de fuego es estos mundos, y estos mundos están, por así decirlo, de pie. Y, además, uno es más fuerte estando de pie.
9:1:2:1515. [Lo hace], mientras está de pie (cerca del muslo derecho del altar) con su cara hacia el noreste; al frente está la vaca junto al sacrificador con su cara hacia el oeste (espalda), porque desde el lado derecho se acercan a la vaca que está de pie con su cara hacia atrás (oeste).
9:1:2:1616. Y dondequiera que alcanza (mientras extiende los brazos sobre el altar), lo toca y murmura esta fórmula (Vâg. S. XVII, 2): “¡Que estos ladrillos sean mis vacas lecheras, oh Agni!”, pues Agni gobierna sobre esta fabricación de vacas, por lo que se dirige a Agni entre tantas deidades: “Uno, y diez [34] … y cien mil millones, y un billón”; pues el uno, a saber, uno y diez, es la cantidad más baja, y el otro, a saber, cien mil millones, y un billón, es la cantidad más alta; así, habiéndolos comprendido por la [ p. 173 ] la cantidad más baja y la más alta, los dioses las convirtieron en sus propias vacas lecheras; y de igual manera, este (Sacrificador), habiéndolas comprendido así por la cantidad más baja y la más alta, las convierte en sus propias vacas lecheras. Por lo tanto, tampoco necesita preocuparse por apropiarse de muchas (vacas) [35], pues en el otro mundo ese (Sacrificador), mediante el Brahman (escritura sagrada), el Yagus, apropiará muchas (vacas). Y al mantener (la cantidad) ininterrumpidamente, mantiene, sin interrupción, sus objetos de deseo.
9:1:2:1717. Y en cuanto a por qué convierte los ladrillos en sus propias vacas lecheras, este altar de fuego es el habla, pues con la palabra se construye; y cuando dice: «Uno, y diez,… y cien mil millones, y un billón», «uno» es el habla, y cien mil millones es el habla, y un billón es el habla: es la Palabra misma la que hace que los dioses así hagan su propia vaca lechera; y de igual manera, el Sacrificador hace así de la Palabra misma su propia vaca lechera. Y al repetir los números ininterrumpidamente, es la Palabra misma la que repite: «¡Que estos ladrillos sean mis propias vacas lecheras, oh Agni, de aquí en adelante en el mundo de allá!». De este modo, las convierte en sus propias vacas lecheras en este mundo, y también las convierte en sus propias vacas lecheras en el mundo venidero; y de esta manera le son provechosas en ambos mundos, en éste y en el otro.
9:1:2:1818. [Vâg. S. XVII, 3], «Sois las estaciones», pues estos (los ladrillos) son en realidad las estaciones; «sostienen la ley», es decir, «sostienen la verdad»; «¡sed respetuosos con las estaciones, sustentadores de la ley!», pues los ladrillos [ p. 174 ] son los días y las noches, y los días y las noches en realidad permanecen en las estaciones; «lluvia de grasa, lluvia de miel», con lo que él los hace llover grasa y lluvia de miel para sí mismo.
9:1:2:1919. «Los que brillan ampliamente por su nombre», pues los dioses entonces llamaban a esos ladrillos por sus nombres, y de la misma manera en que los llamaban, se volvían hacia ellos; pero solo los «rellenadores de espacio» permanecían con el rostro desviado, descargando agua, sin que se les aplicara ningún nombre. Los llamaban por el nombre «los que brillan ampliamente», y se volvían hacia ellos. Por lo tanto, cada vez que colocaba diez ladrillos, les pronunciaba el «rellenador de espacio [36] (verso)»: así los hacía brillar ampliamente (virâg), pues el Virâg (metro) consta de diez sílabas: «que satisfacen los deseos, que nunca fallan», así los hacía que satisfacen los deseos y que nunca fallan.
9:1:2:2020. Luego dibuja una rana, una flor de loto y un brote de bambú a lo largo de la parte central del altar. Pues los dioses, habiéndolo apaciguado con el Satarudriya y el agua, y habiendo expulsado su dolor y maldad, lo apaciguaron aún más; y de igual manera hace este (Sacrificador), ahora que lo ha apaciguado con el Satarudriya y el agua, y expulsado su dolor y maldad, lo apacigua aún más con ello. Los atrae en todas direcciones: así lo apacigua por doquier.
9:1:2:2121. Y, de nuevo, en cuanto a por qué los atrae. Ahora bien, al principio, cuando los Rishis, los aires vitales, formaron ese Agni [37], lo rociaron con agua: esa agua goteó y se convirtió en las ranas. [ p. 175 ] 9:1:2:2222. Ellas (las aguas) le dijeron a Pragâpati: «Toda la humedad [38] que teníamos, se ha disipado». Dijo: «¡Este árbol lo sabrá!» —lo sabrá (vettu), lo saboreará (sam vettu)—; a ese, en efecto, lo llaman místicamente «vetasa» (bambú), pues los dioses aman al místico. Y porque dijeron: «Ha desaparecido (avâk) nuestra humedad (ka)», se convirtieron en avâkkâs; —«avâkkâs», llaman místicamente «avakâs» (lotos), pues los dioses aman al místico. Estos, entonces, son esos tres tipos de agua, a saber, la rana, la flor de loto y el brote de bambú: mediante estos tres tipos de agua lo apacigua.
9:1:2:2323. Y, además, por qué los atrae a través de él; cuando él (Agni, el altar de fuego) se construye, nace, y nace para todo tipo de alimentos; y estos son todo tipo de alimentos, a saber, la rana, la flor de loto y el brote de bambú, pues estos, en verdad, son animales, agua y árboles: con todos estos alimentos lo gratifica.
9:1:2:2424. Con la rana, por parte de los animales, donde, de los animales, la rana es la que proporciona menos subsistencia, porque se agota;—con la flor de loto, por parte del agua, donde de los tipos de agua (plantas), las flores de loto son las que proporcionan menos subsistencia, porque se agotan;—y con el brote de bambú, por parte de los árboles; donde, de los árboles, el bambú es el que proporciona menos subsistencia, porque se agota.
9:1:2:2525. Tras atarlos a una caña, primero los arrastra hacia el este por la parte derecha (sur) del altar, dentro de las piedras que lo rodean, [ p. 176 ] con (Vâg. S. XVII, 4): «Con la flor de loto del océano te rodeamos, oh Agni: ¡sé brillante y propicio para nosotros!», es decir: «Con las aguas del océano te apaciguamos».
9:1:2:2626. Luego, hacia el norte a lo largo de la parte trasera (del altar), con (Vâg. S. XVII, 5), ‘Con una vestidura exterior de frío te rodeamos, oh Agni: ¡sé brillante y propicio para nosotros!’ —esa parte del frío que está congelada es una vestidura exterior de frío: así, ‘¡Con la parte congelada del frío te apaciguamos!’
9:1:2:2727. Luego, hacia el este, a lo largo de la parte izquierda (norte), con (Vâg. S. XVII, 6), ‘Sobre la tierra, en la caña, en los ríos desciende tú, oh Agni, tú eres la bilis [39] de las aguas: con ellas, ven tú, oh rana, y haz el sacrificio brillante y propicio para nosotros!’ como el texto, así el significado.
9:1:2:2828. Luego, hacia el sur, a lo largo de la proa, con (Vâg. S. XVII, 7), «Tú eres el receptáculo de las aguas, la morada del océano: ¡que tus dardos quemen a otros además de nosotros! ¡Sé para nosotros brillante y propicio!». Como el texto, así el significado. Primero los dibuja así [40], luego así, luego así, luego así: es decir, de izquierda a derecha, pues así es con los dioses.
9:1:2:2929. Sobre el cuerpo (del altar) los dibuja [ p. 177 ] primero, porque del (pájaro, o Agni) que nace nace primero el cuerpo, luego el ala derecha, luego la cola, luego el ala izquierda: es decir de izquierda a derecha, porque así es con los dioses.
9:1:2:3030. Sobre las alas y la cola, las dibuja en dirección al cuerpo (ser): así, infunde calma en sí mismo; desde el extremo más alejado (dirige) hacia aquí: así, infunde calma en sí mismo desde el extremo más alejado hacia aquí. El ala derecha, con (Vâg. S. XVII, 8), «¡Oh, brillante Agni, con tu luz, (con tu delicada lengua, oh dios, trae aquí a los dioses y adóralos)!». La cola, con (Vâg. S. XVII, 9), «¡Oh, brillante y resplandeciente Agni, (trae aquí a los dioses para nuestro sacrificio y nuestra ofrenda)!». El ala izquierda, con (Vâg. S. XVII, 10), ‘El que con luz brillante y reluciente (brilla sobre la tierra, como los amaneceres con su resplandor, quien, siempre joven, corriendo, como en la carrera, en la batalla, del corcel, no tiene sed en el calor).’ ‘Brillante’, dice cada vez, porque todo lo que es amable y propicio es brillante: así lo propicia con ello.
9:1:2:3131. Con siete (fórmulas) las dibuja a través de ellas: el altar consta de siete capas, y siete estaciones son un año, y Agni es el año: tan grande como Agni es, tan grande como su medida, con tanto lo cruza así. Tras arrojar la caña al montón de escombros;
9:1:2:3232. [El Adhvaryu] canta entonces himnos alrededor del altar; pues allí se completa todo el Agni; y los dioses depositaron en él esa forma suprema, la inmortalidad; y de igual manera, este (Sacrificador) deposita en él esa forma suprema, la inmortalidad. Se usan himnos de sâman, pues los sâmans son aires vitales, [ p. 178 ], y los aires vitales son la inmortalidad: la inmortalidad, esa forma suprema, la deposita en él. Canta a su alrededor por todas partes: en todas partes deposita así la inmortalidad, esa forma suprema, en él.
9:1:2:3333. Y, de nuevo, en cuanto a por qué canta himnos sâman a su alrededor; los dioses entonces pidieron: «Hagamos este cuerpo nuestro deshuesado e inmortal». Dijeron: «¡Piensen en esto, cómo podemos hacer este cuerpo nuestro deshuesado e inmortal!». Dijeron: «¡Medítenlo (kit)!», con lo cual, en realidad, querían decir: «¡Busquen una capa (kiti)! ¡Busquen cómo podemos hacer este cuerpo nuestro deshuesado e inmortal!».
9:1:2:3434. Mientras meditaban, vieron esos himnos sâman y los cantaron a su alrededor, y mediante ellos hicieron que su cuerpo se volviera deshuesado e inmortal; y de igual manera, el Sacrificador, al cantar los himnos sâman a su alrededor, hace que su cuerpo se volviera deshuesado e inmortal. Canta por todas partes: en todas partes, así, hace que su cuerpo se volviera deshuesado e inmortal. De pie, canta, pues estos mundos se movían, por así decirlo; y de pie, sin duda, uno es más fuerte. Canta, después de pronunciar la sílaba «him», porque entonces el himno sâman se vuelve íntegro y completo.
9:1:2:3535. Primero canta el himno Gâyatra [41], pues la métrica del Gâyatrî es Agni: así hace de Agni su [ p. 179 ] cabeza, y así hace deshuesada e inmortal esa cabeza suya (o de él, Agni).
9:1:2:3636. El Rathantara [42] (himno que canta) en el ala derecha; porque el Rathantara es esto (la tierra), y esto (la tierra), sin duda, es el más esencial (rasatama) de estos mundos, porque es en ella que todas estas esencias (rasa) están contenidas, y ‘rasantama’, de hecho, lo llaman místicamente, ‘rathantara’, porque los dioses aman al místico: así hace de esta (la tierra) su ala derecha, y así hace deshuesada e inmortal esa ala derecha suya.
9:1:2:3737. El Brihat [42:1] (himno que canta) en el ala izquierda; el Brihat (grande), sin duda, es el cielo, pues el cielo es el más grande (de los mundos): así hace del cielo su ala izquierda (la de Agni), y así hace que esa ala izquierda suya sea deshuesada e inmortal.
9:1:2:3838. El Vâmadevya [42:2] (himno que canta) sobre el cuerpo (del altar); porque el Vâmadevya es el aliento, y el aliento es aire (vâyu, el viento), y él, Vâyu, sin duda, es el ser (cuerpo) de todos los dioses: así hace del aire (viento) su cuerpo, y a ese cuerpo suyo lo hace así sin huesos e inmortal.
9:1:2:3939. El Yagñâyagñiya [42:3] (himno que canta) cerca de la cola;—el Yagñâyagñiya, sin duda, es la luna; pues siempre que un sacrificio se completa [^303], la esencia de sus oblaciones sube a él (la luna); [ p. 180 ] y puesto que sacrificio tras sacrificio (yagña) sube hasta él, la luna es la Yagñâyagñiya: así hace de la luna su cola (la de Agni), y así hace que esa cola suya sea deshuesada e inmortal.
9:1:2:4040. Entonces canta el corazón de Pragâpati [^304]; —el corazón, sin duda, es aquel sol, pues él (el sol) es liso, y el corazón es liso; él es redondo, y el corazón es redondo. Sobre el cuerpo (del altar) canta, pues el corazón está en el cuerpo; —en la axila [^305], pues el corazón está cerca de la axila;— [ p. 181 ] en la axila derecha, pues el corazón está más cerca de ella [43]: así hace del sol su corazón (el de Agni), y así lo vuelve inerte e inmortal.
9:1:2:4141. Él canta sobre la descendencia (pragâ) y Pragâpati (el señor de las criaturas y la procreación); cuando canta sobre la descendencia, pone el corazón en la descendencia; y cuando canta sobre Pragâpati, pone el corazón en Agni.
9:1:2:4242. Y, de nuevo, en cuanto a por qué canta sobre la descendencia y Pragâpati;—este Agni, sin duda, es a la vez descendencia y el señor de la descendencia, y por lo tanto, cuando canta sobre Agni, pone el corazón tanto en la descendencia como en el señor de la descendencia.
9:1:2:4343. Estos himnos son los ladrillos inmortales; él los coloca al final (en la cima) de todos: con ello, hace de la inmortalidad lo más alto de todo este universo, y por ende, la inmortalidad es lo más alto de todo este universo. Que nadie más que el Adhvaryu [44] cante; pues estos himnos son ladrillos, y él (Agni, el altar de fuego) se construiría de forma incorrecta [45] si alguien más que el Adhvaryu cantara.
156:1 O, aquí, en este (atra), en la forma de este (altar) sobre el cual se ha de depositar el fuego. ↩︎
156:2 Es decir, aquello por lo cual se propicia o apacigua a la deidad. ↩︎
156:3 Una etimología fantasiosa de Sata-rudriya, como si fuera sânta (propiciado) + rudriya, en lugar de ‘aquello que se relaciona con cien Rudras’; cf. párrafo 7. ↩︎
157:1 Es decir, la hoja se usa en lugar de la cuchara de ofrenda común. Mientras realiza ofrendas continuas en una de las tres piedras de esta hoja, sostenida en la mano derecha, el sacerdote sostiene un trozo de madera de arka en la mano izquierda. Mahîdh. sobre Vâg. S. XVI, 1. ↩︎
158:1 El sitio del altar está rodeado por una línea continua de 261 parisritos, de aproximadamente medio pie de ancho, que corren a lo largo de su borde. Su altura es indeterminada, con la excepción de tres de ellos, excavados en la esquina posterior (oeste) del ala izquierda, de los cuales uno debe llegar hasta la rodilla, el segundo hasta el ombligo y el tercero hasta la boca; cada uno de estos dos últimos se encuentra a la izquierda (norte) del anterior. ↩︎
158:2 Véase I, 7, 3, 20, con nota. Se hace referencia a Agni, en la forma del formidable Rudra (de quien hay que mantenerse a distancia). ↩︎
159:1 Literalmente, el poder gobernante. ↩︎
159:2 El primer anuvâka del kânda XVI del Vâg. S. consta de dieciséis versos; no tengo claro cuáles de estos son los catorce a los que se hace referencia en el siguiente párrafo. ↩︎
160:1 Esto es de Vâg. S. XVI, 17 seqq. ↩︎
160:2 O, a quien se apela como siendo conocido por nosotros, es decir, en términos que muestran que es conocido por nosotros. ↩︎
160:3 Es decir, aureis brachiis instructus. ↩︎
160:4 Pragâyâ yad dhanam asti, Sây. ↩︎
160:5 Véase el párrafo 28. ↩︎
161:1 El cálculo aquí, como suele ocurrir con la métrica, es bastante impreciso. El Anuvâka I, compuesto de dieciséis versos, se considera equivalente a las primeras ochenta fórmulas; los anuvâkas II y III, compuestos de diez kandikâs (cada uno de los cuales se calcula que consta de ocho mantras), constituyen el segundo grupo de ochenta; los anuvâkas IV y V, a su vez, forman el tercer grupo de ochenta; los anuvâkas VI-VIII (excepto las últimas cuatro fórmulas, véase párrafo 22), el cuarto grupo de ochenta; y de ahí a las fórmulas de «desencadenamiento», es decir, desde XVI, 46 a 53, el quinto grupo de ochenta. Al final de cada ochenta fórmulas debe pronunciar un Svâhâ (sakrit svâhâkârah, Sây.). ↩︎
161:2 Un juego etimológico con la palabra ‘asîti’, como si derivara de as, comer. ↩︎
161:3 ? O, esparcidores, rociadores (kirika), raíz krî. El autor de la pág. 162 del Brâhmana, por otro lado, evidentemente lo interpreta en el sentido de «creador, productor». ↩︎
162:1 Así (‘Zerspalter’) daridra es probablemente interpretado correctamente (de la raíz ‘dar’, dividir) por el profesor Weber; mientras que los comentaristas lo toman en su sentido ordinario de ‘pobre’ (es decir, sin un asistente, Mahîdh); Rudra azul-rojo es llamado en la medida en que es el ‘nîlakantha’ de cuello azul y rojo por todo el resto de su cuerpo. ↩︎
163:1 Viz. Vâg. S. XVI, 54-63: «A los incontables miles de Rudras que hay sobre la tierra, les destensamos el arco a mil leguas. — A los Bhavas que están en este gran mar, en el aire, les destensamos el arco a mil leguas». Así, cada fórmula termina con el estribillo de «destensar». ↩︎
164:1 Vâg. S. XVI, 64-66. Al realizar estas tres oblaciones a los Rudras en el cielo, el aire y la tierra, respectivamente, el procedimiento es inverso al descrito en los párrafos 11 (Libro 491#v91111)-13 (Libro 491#v91113), es decir, primero sobre la piedra que le llega a la boca, luego sobre la que le llega al ombligo y, por último, sobre la que le llega a la rodilla. ↩︎
165:1 Estas palabras, así como las palabras espaciadas en el siguiente párrafo, se agregan a cada una de las tres fórmulas en los párrafos 35-37. ↩︎
165:2 La unión de los huecos de las manos, colocando las puntas de los dedos juntas, es una señal de reverencia. ↩︎
166:1 De los objetos que suman seis, comúnmente ocurren las estaciones, por ejemplo VI, 7, 1, 16. ↩︎
166:2 Véase el párrafo 4. Según Kâty. Srautas. 18, 1, 6, ambos utensilios de ofrenda (la hoja y el palo de arka) se arrojan al pozo. ↩︎
167:1 Como señala el profesor Weber en «Die vedischen Nachrichten von den Nakshatra», pág. 298, este pasaje indica un período de intercalación de seis años, ya que, al contar 360 días en el año, el resto se acumula en seis años hasta formar un mes intercalado de treinta y cinco días (o treinta y seis según Sat. Br. X, 5, 4, 5); y, en consecuencia, en Vâg. S. XXX, 15 y Taitt. Âr. IV, 19, 1, se mencionan los nombres de los seis años de dicho período de intercalación; mientras que se hace referencia con mayor frecuencia a un período de cinco años y a los nombres de los respectivos años. ↩︎
167:2 A saber: veinte dedos de las manos y de los pies, los brazos superiores e inferiores, los muslos y las pantorrillas, y las manos. ↩︎
168:1 Para el mahad uktham, o Gran Letanía, recitado en el día del Mahâvrata, véase p. 110, nota 3. Sin embargo, según Sâyana, esto no se refiere al Mahad uktham, o Gran Letanía, en sí, sino a su Stotra, el Mahâvrata-sâman (cf. nota sobre X, 1, 1, 5), por cuyo canto está precedido, y que, al igual que la Gran Letanía misma, se representa como compuesto de las diferentes partes del cuerpo en forma de pájaro de Agni-Pragâpati. Ahora bien, la parte del canto que corresponde al tronco del dios (âtman) es la única parte de este Stotra que se canta en el Pañkavimâsâstoma, o himno de veinticinco versos, que, de hecho, es el estoma característico del día del Mahâvrata, ya que todos los demás Stotras de ese rito se cantan en esa forma. Sin embargo, dudo que se trate más bien de la parte inicial de la Gran Letanía, que representa el tronco, a la que se hace referencia aquí, y que, de hecho, consta de veinticinco versos; cf. F. Max Müller, Upanishads, I, pág. 183. Además, siempre debe tenerse presente que la disposición particular de la Gran Letanía que los autores del Brâhmaânâ tenían ante sí puede haber diferido en algunos aspectos de la que conocemos. ↩︎
168:3 Es decir, el cuerpo con sus veinticuatro miembros, a saber, los dos brazos, las dos piernas y los veinte dedos de las manos y de los pies. ↩︎
168:4 Según Sâyana, aquí se hace referencia al Pañkavimsa-stotra, cantado después del Mahad uktham. Véase p. 111, nota 1. Sâyana lo interpreta como las fórmulas en prosa al final del Sastra, que, según él, representan la mente (buddhi) de Pragâpati. ↩︎
169:1 O mejor dicho, vierte agua sobre él (el altar). ↩︎
169:2 Es decir, desde el punto inferior (o posterior) donde el ala derecha se une al cuerpo del altar. Allí coloca una piedra, desde la cual comienza la aspersión del altar. ↩︎
170:1 Véase IX, I, 1, 33. ↩︎
171:1 El calor abrasador del fuego y todo sufrimiento físico y mental. ↩︎
171:2 Es decir, la piedra o la olla, según otros; cf. Katy. Srautas. XVIII, 2, 5-8. Según el profesor Weber, la piedra representa la voracidad del fuego. ↩︎
172:1 Los números intermedios aquí omitidos aumentan en múltiplos de diez. ↩︎
173:1 ? Es decir, no necesita tocar el altar más de una vez. ↩︎
174:1 Esto es con el verso Vâg. S. XII, 54, que comienza con ‘Lokam prina’, ‘Llena el espacio’; véase la parte iii, nota de la pág. 153. ↩︎
174:2 Véase VI, 1, 1, 1-5. ↩︎
175:1 Así, o esencia (rasa), según Sâyana; cf. X, 6, 5, 1. La palabra «ka» también significa «alegría». ↩︎
176:1 Es decir, ‘el calor’ que se considera la propiedad principal del humor bilioso. ↩︎
176:2 El procedimiento en este caso es una réplica exacta del arado del sitio del altar, para lo cual véase VII, 2, 2, 8-12, con notas. Por lo tanto, los verbos que expresan ambas acciones son también muy análogos: vikrishati y vikarshati. ↩︎
178:1 El Gâyatra-sâman es el himno musical compuesto sobre el verso llamado «el Gâyatrî», por excelencia, o «Sâvitrî» (tat savitur varenyam, Rig-veda III, 62, 10), que desempeña un papel importante en la vida religiosa hindú. El verso, tal como está representado para el canto, se encuentra en Sâma-v. Calc. ed. vol. v, pág. 60 1. En la presente ocasión, según Lâty. Sr. I, 5, 11, un texto diferente, a saber, Sâma-v. Se debe cantar con esta melodía el Rig-veda IX, 66, 19, agna âyûm shi payase. ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎
179:1 Las melodías de Rathantara, Brihat, Vâmadevya y Yagñâyagñiya aparentemente se cantan aquí en sus textos originales (Sâma-v. II, 30, 31, abhi tvâ sûra nonumah; II, 159, 160, tvâm id dhi havâmahe; II, 32, 33, kayâ nas kitra â bhuvat; y II, 53, 54, yagñâ-yagñâ vo agnaye), aunque apenas en su elaborada ambientación, tal como se interpreta en el canto. ↩︎
179:2 Debe recordarse que el canto del Yagñâyagñiya (o Agnishtoma)-sâman marca la finalización (samsthâ) del sacrificio Soma ordinario (Agnishtoma). ↩︎
180:1 El Pragâpati-hridaya, o Pragâpater hridayam, tal como se representa para el canto, se encuentra en Sâma-v. Calc. ed. vol. ii, pág. 499. Consiste en las palabras imâh pragâh pragâpate® hridayam pragârûpam agîgane, con stobhas y modulaciones insertadas. Le sigue una forma más sencilla, que quizás sea la que se utiliza en esta ocasión. ↩︎