NOVENA LECCIÓN [^456].
Cuando un monje o una monja deseen ir a un lugar puro para estudiar, [^457] no deben aceptar uno que esté contaminado con huevos o seres vivos, etc., pues es impuro e inaceptable. Pero si el lugar de estudio al que desean ir está libre de huevos o seres vivos, etc., pueden aceptarlo, pues es puro y aceptable.
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De este modo, todo lo que se ha dicho en el pasaje correspondiente sobre los divanes [^458] debe repetirse aquí en lo que respecta a las ‘plantas acuáticas’. (1)
Si grupos de dos, tres, cuatro o cinco (mendicantes) deciden ir al lugar para estudiar, no deben abrazarse ni morderse con los dientes ni arañarse con las uñas el cuerpo unos a otros.
Éste es todo el deber, etc.
Así lo digo. (2)