La navegación dravidiana se extendió por la costa hasta las ciudades sumerias del golfo Pérsico, donde se importó un alfabeto y el arte de la escritura. [1] El comité ausente que se ocupó de la ubicación propuso una isla en el golfo Pérsico como posible ubicación del Jardín del Edén. [2] Ur prosperó mucho en el golfo Pérsico durante las inundaciones, y con el tiempo se convirtió en el centro de la industria de la cerámica. [3] Existen vestigios de Dalamatia bajo las aguas del golfo Pérsico, que guardan antiguos secretos del primer Edén. [4]