Jesús acompañó a su padre a Escitópolis, la principal ciudad griega de Decápolis, donde se maravilló ante la belleza de la ciudad y expresó interés en los juegos competitivos anuales, para gran consternación de José. [1] Jesús admiró los juegos griegos en Escitópolis, a pesar de la desaprobación de su padre. [2]
Véase también: LU 123:0.6; LU 144:7.1; LU 149:0.1; LU 159:0.2; LU 162:0.1.