Los artesanos celestiales preservan el pensamiento para reproducirlo en los discursos armoniosos y eufónicos del mundo espiritual, un placer poco común comparado con la oratoria tosca y vacilante de Urantia. [1] Le dijo al orador del foro: «Tu elocuencia y lógica son agradables, pero la verdadera enseñanza proviene de conocer a Dios como tu Padre espiritual.». [2]