Los serafines personales de Adán y Eva, conocidos como las «Voces del Jardín», sirven como ayudantes planetarios en la evolución de las razas humanas. [1]
Solonia reprendió a Adán y Eva por desobedecer en el Jardín, destacando la confusión de los urantianos al atribuir los acontecimientos sobrenaturales al Padre Universal. [2]