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TRIGÉSIMA QUINTA CONFERENCIA. EL MONJE SIN CASA.
Aprended de mí, con espíritu atento, el camino mostrado por los sabios [^576], que conduce al monje que lo sigue hasta el fin de toda miseria. (1)
[ p. 204 ]
Al abandonar la vida en una casa y adoptar la Pravragyâ, un sabio debe conocer y renunciar a aquellos apegos que se apoderan de los hombres. (2)
Un monje comedido debe abstenerse de matar, mentir, robar, tener relaciones carnales, del deseo, del amor y de la codicia. (3)
Incluso en sus pensamientos un monje no debería anhelar una casa agradablemente pintada, llena de la fragancia de guirnaldas e incienso, asegurada con puertas y decorada con un techo de tela blanca [^577]. (4)
Porque en una vivienda así será difícil para un monje evitar que sus sentidos aumenten el deseo y la pasión. (5)
Debería contentarse con vivir en un cementerio, en una casa desierta, debajo de un árbol, en soledad o en un lugar que haya sido preparado para el bien de otra persona [^578]. (6)
Un monje bien controlado debe vivir en un lugar puro, que no esté demasiado lleno de gente y donde no vivan mujeres. (7)
No debe construir una casa ni hacer que otros la erijan, pues se ve que muchos seres vivos, tanto móviles como inmóviles, tanto sutiles como burdos, mueren cuando se construye una casa; por lo tanto, un monje debe abstenerse de construir una casa. (8, 9)
Lo mismo ocurre con la cocción de alimentos y bebidas, o con provocar su cocción. Por compasión hacia los seres vivos, no se debe cocinar ni provocar que otro cocine. (10)
Los seres que viven en el agua, el maíz o en la tierra y la [ p. 205 ] madera, se destruyen en la comida y la bebida; por lo tanto, un monje no debe hacer que nadie cocine. (11)
No hay nada tan peligroso como el fuego, pues se propaga en todas direcciones y es capaz de destruir a muchos seres; por lo tanto, no se debe encender fuego. (12)
Incluso en sus pensamientos un monje no debe anhelar el oro ni la plata; indiferente por igual a la suciedad y al oro, se abstiene de comprar y vender. (13)
Si compra, se convierte en comprador; si vende, se convierte en comerciante; un monje no debe participar en compras y ventas. (14)
El monje que ha de vivir de limosna debe mendigar y no comprar; comprar y vender es un gran pecado; pero vivir de limosna es beneficioso. (15)
Debe recoger sus limosnas en pequeñas cantidades de acuerdo con los Sutras y de tal manera que se eviten faltas; un monje debe ir contento a su gira de mendicidad, ya sea que reciba limosna o no. (16)
Un gran sabio no debe comer por el sabor agradable (de la comida), sino por el sustento de la vida, no siendo delicado ni ávido de buena comida, refrenando su lengua y estando sin codicia. (17)
Ni siquiera en sus pensamientos debería desear que le regalen flores, que le ofrezcan un asiento, que le saluden con elocuencia, que le ofrezcan regalos o que le den una bienvenida y un trato magníficos. (18)
Debe meditar sólo en las cosas verdaderas [1], no cometer pecados y no tener propiedades; debe andar sin preocuparse por su cuerpo hasta que llegue su fin. 09)
Al rechazar la comida cuando llega la hora de su muerte, [ p. 206 ] y abandonar el cuerpo humano, se convierte en su propio dueño [2] y se libera de la miseria. (20)
Sin propiedad, sin egoísmo, libre de pasiones y de Âsravas, obtiene el conocimiento absoluto y alcanza la beatitud eterna. (21)
Así lo digo.
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