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§ 1. Quien haya removido sus aceitunas [^630] y luego fallezca [^631] en su familia, o se vea impedido de prensarlas de inmediato, o haya sido decepcionado por sus trabajadores, podrá colocar el primer bloque de prensa sobre las aceitunas y dejarlo allí hasta después del Moed. Tal es el dictamen de R. Jehudah; pero R. José dice: «Puede colocar las aceitunas en la prensa de aceite, terminar de prensarlas y tapar los barriles donde se vierte el aceite de la manera habitual».
§ 2. De igual manera, si alguien de su familia fallece, se ve impedido o sus trabajadores lo decepcionan, aquel cuyo vino se encuentra en el lagar, puede verter el vino en barriles, toneleros y taponarlos de la manera habitual. Tal es el dictamen de R. José; pero R. Jehudah dice: «Solo debe cubrir el lagar con tablas para que el vino no se agrie».
§ 3. Un hombre puede guardar su fruta por temor a los ladrones y sacar lino del ciervo para que no se estropee, siempre que no lo posponga intencionalmente hasta el Moed; pero si lo hubiera pospuesto intencionalmente hasta el Moed, en todos estos casos pierde el derecho al artículo en cuestión. [^632]
§ 4. No deben comprar casas, esclavos ni ganado, excepto para el uso del festival o para el del vendedor, quien de otro modo no tendría qué comer. No deben trasladar objetos de una casa a otra, aunque esto puede hacerse si ambas casas se encuentran en el mismo tribunal. Los objetos que se hayan entregado a un artesano para su confección o reparación no deben llevarse del taller, pero si el propietario sospecha que, si se dejan con el artesano, pueden perderse o que puede exigir un segundo pago, puede trasladarlos a otro tribunal.
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§ 5. Pueden cubrir los higos secos con paja. R. Jehudah dice: «También pueden colocarse en capas».
§ 6. Los comerciantes de frutas, prendas de vestir o utensilios pueden vender en privado lo necesario para el Moed. Los cazadores [pescadores] y los fabricantes de cebada pelada y sémola pueden realizar sus actividades en privado, según lo requieran las exigencias de la festividad. R. José dijo: «Han adoptado por propia voluntad la observancia más rigurosa y no realizan sus actividades durante el Moed».