En México y en otros lugares, el sacramento de los pasteles y el vino reemplazó a los sacrificios humanos en el culto a la Madre de Dios. [1]
Las civilizaciones de México, América Central y América del Sur fueron fundadas por una raza amalgamada, predominantemente roja pero con mezclas de amarillo, naranja y azul. [2]
Véase también: LU 58:7.4; LU 59:2.4,7; LU 60:3.2-6.