La errónea comparación de las asociaciones humanas con las divinas ha llevado a confusión en cuanto al estatus del matrimonio como sacramento sagrado. [1]
La evolución de los rituales urantianos ha transformado las ideas de rescate, redención y pactos en servicios sacramentales modernos, con el sacrificio humano avanzando a niveles simbólicos más elevados. [2]
La participación del sacramento en el culto aseguraba la vida eterna en el seno de Mitra. [3] Ambas religiones participaban del pan y del vino, pero la práctica de mojar los dedos en agua bendita era exclusiva de los adoradores mitraicos. [4]
Jesús estableció la Cena del Recuerdo con símbolos para evitar interpretaciones precisas, pero sus sucesores la convirtieron en un sacramento estandarizado por la tradición. [5]
Véase también: LU 89:9.