Natán de Caná era el padre del novio de la boda de Caná, donde Jesús hizo el primer milagro real, aunque no intencional. [1]
A pesar de que el padre del novio proveyó abundante vino, se produjo una escasez durante la fiesta de bodas, lo que impulsó a María a buscar con confianza la ayuda de Jesús. [2]