Shang-ti, el Dios taoísta del Cielo, fue el punto central de las enseñanzas de Singlangton, que condujeron al pueblo chino hacia una creencia monoteísta en el Espíritu del Cielo. [1]
La difusión del conocimiento a través de los avances en la escritura y las escuelas se vio obstaculizada por el engorroso sistema de escritura ideográfica, lo que llevó a un límite numérico en las clases eruditas, pero se conservaron vestigios de un concepto real de Dios en el culto imperial de Shang-ti. [2]