Jesús enseñó desde Simón, la barca construida por sus propias manos, mientras la gente se agolpaba cerca de la orilla del agua. [1]
La vieja barca pesquera de Andrés y Pedro, que Jesús tenía a su disposición, se convirtió en la plataforma para sus enseñanzas mientras compartía la parábola del sembrador con las multitudes reunidas a la orilla del mar. [2]