Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, y esfuércense por lograr una religión verdadera basada en la verdad viva y en las realidades espirituales. [1] La parábola de la levadura ilustra cómo el reino de los cielos crece y se extiende, transformando todo lo que toca. [2] Coloquen la levadura de la nueva verdad en medio de las viejas creencias, y no se olviden de predicar sólo las buenas nuevas. [3]