Las medidas que se emplean en los mundos sede de las constelaciones son coherentes con las de los universos locales, incluyendo el cómputo del tiempo y la medición de las distancias en Edentia. [1]
Una milla de Jerusem equivale a siete millas de Urantia, lo que refleja la precisión y el sistema de peso de gradientes basado en decimales de esta civilización avanzada, donde el día de Satania son tres días de Urantia menos una hora, cuatro minutos y quince segundos, mientras que el año del sistema se compone de cien días de Jerusem, todos ellos controlados meticulosamente por los cronoldeks maestros. [2]
La medición simultánea de la ubicación y la velocidad es imposible debido a las paradojas inherentes, como se ve en el análisis del protoplasma por parte de los químicos que deben matarlo para estudiar su química. [3]