La unión de las almas es esencial para la movilización de la sabiduría, como lo ejemplifican los 70 evangelistas enviados de dos en dos por el Maestro para difundir el evangelio. [1]
Jesús envió a los apóstoles de dos en dos para enseñar las buenas nuevas del reino y adquirir experiencia práctica en el trato personal con sus semejantes. [2]