Los antiguos suspendieron las normas sexuales en días festivos importantes como el Primero de Mayo, fomentando así conceptos de vicio, crimen y pecado. [1]
Las antiguas festividades del Primero de Mayo eran vistas como una imitación sagrada y mágica, que invocaba las energías sexuales del mundo vegetal a través de un atractivo sugestivo. [2]