Las cosas viejas están pasando, he aquí que todas las cosas se están volviendo nuevas en la morada eterna de Dios y su Hijo, donde el autodominio es la medida de la naturaleza moral y el desarrollo espiritual del hombre. [1] No se deben despreciar las cosas viejas simplemente porque son viejas; las verdades intemporales deben permanecer junto a las nuevas y verdaderas. [2]
Las tradiciones antiguas son reverenciadas como sagradas, lo que hace que la religión se aferre a las viejas formas a pesar de los avances en la tecnología y la sociedad. [3]