El simbolismo en la religión puede ser positivo o negativo, según sustituya o no la idea original de adoración, pero es distinto de la idolatría directa. [1]
El tipo de organización social que se basa en el culto persiste al proporcionar un simbolismo para perpetuar ideales inspiradores, fomentar sentimientos morales y lealtades religiosas, y asegurar la supervivencia y realización cultural. [2]
Aquellos que poseen una mayor percepción espiritual deben ser pacientes y tolerantes con aquellos que se basan en el simbolismo para movilizar su débil percepción espiritual, evitando el desdén por los débiles. [3]