Hace 550.000 años, el avance de los glaciares obligó al hombre y a los animales a desplazarse hacia el sur, lo que les proporcionó un amplio espacio en la franja de tierra situada entre la capa de hielo y el mar Negro, una prolongación del mar Mediterráneo. [1] El desplome del istmo de Gibraltar inundó la cuenca mediterránea, conectándola con el océano Atlántico y alterando el curso de la historia humana. [2] Hace 500 millones de años, la creación del mar Mediterráneo comenzó cuando África se desplazó hacia el sur, formando una depresión al este y al oeste. [3] El primer Edén, una de las civilizaciones más antiguas, se encuentra sumergido bajo el extremo oriental del mar Mediterráneo. [4]
Nazaret, en Galilea, se convirtió en una encrucijada vital para el comercio desde Oriente hacia los pocos puertos marítimos buenos del Mediterráneo oriental. [5] El mar Mediterráneo se expandió considerablemente en 15.000 a. C., lo que desvió las migraciones primitivas y dio forma al curso de la civilización. [6] La vida marina evolucionó en tres zonas favorables, incluida la bahía siciliana de la cuenca mediterránea. [7]