La amistad con los huéspedes era una tradición de hospitalidad temporal, en la que a los huéspedes que se iban se les daba un plato para presentar a los futuros visitantes, mientras se les pagaba el pasaje con historias de sus viajes. [1]
Ofrece tu hospitalidad como quien entretiene a los hijos del Altísimo, transformando el trabajo diario en un bello arte de servir a Dios dentro de cada huésped. [2]