Jesús denunció la opresión y la explotación de los débiles y menos afortunados, y abogó por la justicia y la compasión en todos los tratos. [1]
El hombre aprendió a trabajar a través de la opresión, y culminó con la participación de los esclavos en las bendiciones de una sociedad superior que ellos ayudaron a crear. [2] Sólo el amor, la hermandad, pueden impedir que las fuerzas opresoras de la humanidad extingan el idealismo. [3]