La falta de entusiasmo de Andrés hizo que no animara a los demás con criterio, debido a su desagrado por los halagos y la falta de sinceridad. [1] Jesús no se deja influenciar por los elogios, siempre vive independientemente de los seres humanos. [2]
Busquen solo lo que honestamente les pertenece y eviten buscar reconocimiento inmerecido o simpatía inmerecida mientras predican la verdad y proclaman el evangelio. [3]