La unificación deficiente genera infelicidad, pero una confluencia de percepción cósmica y reacciones emocionales puede crear una filosofía de vida eficaz, que conduzca a un mejor carácter y a una personalidad unificada. [1]
La presencia del Espíritu divino evita la sed y el hambre devoradores del descontento mortal, proporcionando una fuente de satisfacción e iluminación espiritual que trasciende las alegrías materiales y las satisfacciones terrenales. [2]