Jesús fue bautizado en el año decimoquinto del reinado de Tiberio César, quien fue coemperador con Augusto a partir del año 26 d.C. [1]
Tiberio permitió que Poncio Pilato sirviera como procurador de Judea durante una década debido a su competencia para gobernar provincias menores, a pesar de su cobardía moral y su incapacidad para comprender el significado del judaísmo. [2] Gonod llevó saludos de los príncipes de la India a Tiberio, quien admiró el porte real y los modales afables de Jesús. [3] Tiberio admiró el porte de Jesús y deseó tener sus propios modales regio y afables. [4]
Tiberio murió mientras Pilato se dirigía a Roma, sin recuperarse nunca del arrepentimiento de haber sacrificado a Jesús y finalmente haber sido depuesto. [5]