A Andón y Fonta, que sirven con personalidades morontiales en el primer mundo de estancia, no se les permite enviar saludos a Urantia. [1]
Evitad perder el tiempo en trivialidades como las visitas sociales y, en cambio, centraos de todo corazón en predicar el evangelio con celo e iniciativa, en lugar de dedicaros a elaboradas ceremonias de saludos orientales. [2]
Por cierto, no saludéis a nadie; atended únicamente a vuestra labor como mensajeros del reino, proclamando la paz en la Tierra y la buena voluntad entre los hombres. [3]