El canto del gallo marcó la negación de Pedro a Jesús, un momento que quedó grabado en su memoria para siempre. [1] Los gallos sobre veletas sirven como símbolos del culto a los fantasmas, y con su canto alejan a los espíritus. [2] Pedro se dio cuenta de su negación de Jesús cuando oyó el canto de un gallo en el patio del palacio de Anás, en las afueras de Jerusalén. [3] Jesús, como una gallina que reúne a sus crías, trató de proteger y unificar al pueblo de Jerusalén, pero ellos se resistieron a su amor y guía. [4]