Los humanos muertos nunca se comunican con los vivos en la Tierra, así como los espíritus de los difuntos no regresan para establecer comunicación después de la muerte. [1]
Las almas muertas nunca regresan a su planeta natal en la misma dispensación, pero pueden ser llevadas por serafines de transporte a otros mundos en el sistema para el crecimiento espiritual y finalmente reunirse en la manifestación eterna en los mundos de estancia. [2]
Los seres intermedios desempeñan un papel crucial como enlaces invisibles para el cuerpo planetario de reserva del destino, pero se abstienen de las prácticas cuestionables asociadas con el espiritismo. [3] Las chamanes, que profesaban ser médiums, creían en la posesión espiritual mientras se involucraban en el engaño en asuntos menores. [4]