Alrededor de 10.000 a. C., unos anditas muy hábiles de una brillante tribu emigraron a Creta, expulsados del continente por sus congéneres más grandes e inferiores. Eran maestros del tejido, entre otras artesanías. [1]
La repentina aparición de los sumerios en Mesopotamia, marcada por su cultura avanzada, que incluía el tejido, sigue siendo un misterio para los investigadores. [2] Caligastia 100 enseñó a tejer, a cavar pozos, a controlar los manantiales y a regar para fomentar el bienestar material de los humanos. [3] Jesús, un experto tejedor a los diez años, se hizo amigo de un alfarero en Nazaret cuando era niño. [4] El tejido era un logro cultural que se practicaba en el Edén, el segundo jardín donde Adán y Eva fueron investidos con ropajes reales. [5]