El Hijo donador, Cristo Miguel, no trajo el reinado de paz habitual a Urantia; las guerras y los rumores de guerras persisten. [1]
Jesús, el Príncipe de la Paz, rechaza la batalla y la contienda, y elige en cambio revelar un Dios de amor y establecer un reino de comprensión espiritual. [2] Los judíos creían que el Mesías reinaría sobre ellos como el Príncipe de la Paz, guiando a todas las naciones en la verdad del único Dios. [3]