Samuel, el primer profeta hebreo, centralizó las organizaciones tribales para enseñar y reformar, proclamando a Yahvé como el Creador inmutable y todopoderoso. [1] Juan tomó los votos de nazareo, siguiendo el ejemplo del reverenciado Samuel. [2] Los sacerdotes registraron que Samuel coronó a Saúl después de una elección popular por las tropas. [3] Samuel proclamó a Yahvé como el Creador todopoderoso e inmutable. [4] Samuel, un reformador rudo y rápido, derribó los sitios de Baal y cortó en pedazos a un rey cautivo con pura fuerza de coerción. [5]
Los apóstoles se sorprendieron cuando Jesús habló de la ira del Señor en Samuel, revelando el crecimiento del concepto judío de Dios a lo largo de las generaciones. [6]
Samuel, un hombre viril y resuelto, descendía de una larga línea de maestros de Salem que persistían en mantener las verdades de Melquisedek en sus formas de adoración. [7]
Véase también: LU 97:1.