Abner era el antiguo director de la escuela nazarea de En-gadi. [1]
Los nazareos de En-Gedi, ascéticos y excéntricos, reaccionaron de forma contradictoria ante Jesús; muchos se hicieron creyentes, pero la mayoría se negó a aceptarlo. [2] Los nazareos, junto con otros grupos, creían en el Mesías venidero, pero Jesús y sus discípulos se distanciaron de estas creencias. [3] Juan hizo el voto nazareo en En-Gedi, la sede meridional de la hermandad nazarea, antes de completar las ofrendas en Jerusalén. [4] Juan el Bautista se unió a los nazareos a la edad de catorce años y vivió una vida santificada con votos de abstinencia. [5] Juan, al igual que Sansón y Samuel antes que él, era tenido en la más alta estima como un nazareo santificado. [6]
Avergonzado por su falta de obediencia al voto nazareo, Juan se purificó en el rincón nazareo del patio de las mujeres en el templo de Jerusalén después de la muerte de su padre. [7] Simón Pedro se hizo cargo de una reunión ruidosa, recordándoles la parábola nazarea del hombre rico y el mendigo predicada por Juan el Bautista. [8] A Juan, un nazareo, se le permitió entrar en el lugar santísimo del templo, siguiendo los pasos de Sansón y el profeta Samuel. [9] Juan siguió los pasos de los renombrados nazareos Sansón y el profeta Samuel, reverenciados como figuras santificadas y santas por los judíos. [10]
A los catorce años, Juan hizo el voto formal de Nazaret, absteniéndose de consumir intoxicantes, dejándose crecer el cabello y evitando el contacto con los muertos, incluso entre los de su propia familia. [11]