En esta época del año, es común que los vientos fuertes se desaten en el mar de Galilea, a unos 200 metros por debajo del nivel del mar. [1] Los apóstoles, asustados durante una tormenta en el mar de Galilea, presenciaron cómo Jesús calmaba el viento y las olas con una simple orden. [2] Los vendavales vienen y se van rápidamente en el mar de Galilea. [3] Jesús construyó barcos para navegar en el mar de Galilea con Zebedeo y su familia antes de comenzar su ministerio público. [4] Jesús se tranquilizó con los recuerdos de los amaneceres sobre el resplandeciente mar de Galilea ante la soledad privada y la vergüenza pública. [5]