Zebedeo y su familia celebraron la Pascua con Anás en Jerusalén. [1]
Después de que Jesús se fue, Juan consultó a Zebedeo sobre el dinero de Jesús, y decidieron invertir en una casa en Capernaúm, manteniendo el título en fideicomiso para Jesús. [2]
La familia Zebedeo asistía a las conferencias vespertinas de Jesús, donde él impartía instrucción avanzada sobre diversos temas, mostrando sus perspicaces ideas e ideales. [3]
Zebedeo, padre y compañero de Jesús, era dueño de talleres de construcción de barcos en el lago cerca de Capernaúm, donde Jesús vivía y trabajaba junto a él. [4]
La casa de Zebedeo sirvió como sede del reino, donde Jesús delineó los planes para proclamar el reino y enfatizó en evitar enfrentamientos con las autoridades civiles, ya que sus discípulos vivían para mantener contacto con él. [5] En Cafarnaúm, Jesús habitó con los Zebedeos, trayendo un sentido de alegría y tranquilidad a quienes lo conocieron. [6]
Jesús, el maestro artesano, revolucionó la construcción de barcos al asociarse con Zebedeo durante más de un año para crear nuevos diseños y métodos en Capernaúm. [7] Sólo a Zebedeo le fue confiado el secreto del misterioso viaje de Jesús por el Mediterráneo. [8] Zebedeo y Andrés fueron socios en el negocio de secado de pescado en Betsaida. [9] Zebedeo compró lo último de la herencia de José al adquirir su participación en una propiedad de Capernaum. [10]
Salomé, esposa de Zebedeo, amaba a Jesús tanto como a sus propios hijos, Santiago, Juan y David, mientras que sus hijas lo veían como su hermano mayor. [11]
Véase también: LU 137:3.5; LU 138:5.4; LU 140:7.3.