No os avergoncéis de Jesús y de sus palabras en esta generación pecadora; asumid vuestras responsabilidades diariamente y seguidlo para obtener la vida eterna. [1] Judas, influenciado por las burlas de sus amigos, se avergonzó de Jesús y finalmente lo traicionó. [2]
La religión debe estar motivada por la revelación de la paternidad de Dios y el enriquecimiento de la hermandad humana, no por el miedo y la vergüenza como motivaciones indignas para la vida religiosa. [3]