A medida que uno envejece, volverse más diplomático y tolerante ayuda a evitar malentendidos innecesarios en las interacciones sociales. [1] Muestra sabiduría y sagacidad al resolver pequeños malentendidos con los gobernantes civiles, buscando la paz en todos los tratos. [2]
Los malentendidos son el resultado inevitable de la ignorancia y del poder de elección, lo que requiere que se prevea un ajuste y una armonización justos en el universo en evolución. [3]
Los apóstoles reconocieron la amabilidad sin afectación de Jesús y su independencia del juicio humano, ya que rara vez se detenía para corregir malentendidos o buscar consejo. [4]
Los reveladores usaban la terminología existente, incluso a costa de restringir la conciencia cósmica y la percepción espiritual, en un esfuerzo por transmitir la verdad avanzada dentro de las limitaciones del lenguaje circunscrito. [5]