Los Hijos Creadores se comprometen a proteger y recuperar sus creaciones personales. [1]
La actitud de Jesús hacia los pecadores no fue la de condenación ni la condonación, sino la de salvación eterna y amorosa, ejemplificada por su muerte en la cruz. [2]
La justicia prevalecerá cuando los esfuerzos de la misericordia no logren rehabilitar, lo que conducirá a la aniquilación de quienes se resistan a la realidad cósmica. [3]